Política

Renuncia Viceministra de Interculturalidad y denuncia que ministra de Cultura no puso interés en atender los problemas de los pueblos indígenas

A través de una carta Rocilda Nunta explicó que “la no atención y no priorización me generaron desaliento”.

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Para casi nadie ya es novedad que el Ministerio de Cultura es una de las instituciones más olvidadas de los últimos gobiernos, colocándose gente a dedo y, muchas veces, sin los requisitos necesarios para tan importantes puestos. Buscar cambios desde dentro del propio ministerio es como pedir que todos los que van a trabajar ahí lo hagan de manera ad honorem: es decir, imposible.

Una nueva baja se da dentro del Gobierno de Dina Boluarte. Hoy se supo que la educadora Rocilda Nunta presentó su carta de renuncia ante el Viceministerio de Interculturalidad debido a discrepancias con Leslie Urteaga, titular de la cartera de Cultura, al no priorizar los problemas que trabajaba en su despacho que estaban relacionados a los pueblos originarios.

“Debo mencionar que la no atención y no priorización de su despacho para considerar los temas y actividades de competencia del Viceministerio de Interculturalidad, me han generado desaliento y pérdida de la confianza necesaria para continuar mi labor a favor de mis hermanas y hermanos indígenas y afroperuanos, por lo que presento mi renuncia irrevocable”, se lee en la misiva publicada en sus redes sociales.

En el documento, la activista por los derechos de los pueblos originarios enumeró los logros que ha podido alcanzar en su gestión y resaltó el ser la primera mujer indígena en asumir un cargo así en el Poder Ejecutivo. Sin embargo, no hubo ni una palabra sobre la política represiva que la administración de Boluarte tuvo en los últimos dos meses que ha dejado más de 60 muertos.

La congresista Silvana Robles (Perú Libre), quien ocupó por un breve periodo la cartera de Cultura hasta antes del fallido golpe de Estado de Pedro Castillo el 7 de diciembre del año pasado, destacó su gesto político de Rocilda Nuta.

“La decisión de la viceministra de interculturalidad es coherente con su lucha por los derechos de los pueblos indígenas, que pude conocer de primera mano. Lamentable el silencio cómplice de muchos otros funcionarios del Ministerio de Cultura, mellando la legitimidad de esta institución”, puso en sus redes sociales.

Sin embargo, en noviembre del año pasado, el programa Punto Final informó que la Autoridad Nacional del Servicio Civil (Servir) halló que la exviceministra no cumplía con los requisitos y debía ser retirada de su cargo.

Esto lo compartía también con Janie Gómez Guerrero, quien estaba a cargo del Viceministerio de Patrimonio e Industrias Culturales.

Servir emitió un informe donde se detalla que, no cumplen “con las condiciones de acreditar su experiencia” que se solicita en el cargo. Cabe resaltar que, según la autoridad, todo viceministro debe acreditar por lo menos cinco años de experiencia en el Estado.

Asimismo, detallaron que las dos funcionarias públicas no acreditaron a tiempo su experiencia, a pesar de que habrían solicitado dicha documentación desde el mes de abril de este año. A través de un comunicado, respondieron al programa dominical alegando que sí cumplen con los requisitos y que ya había enviado los certificados.

“Cualquier funcionario o directivo público que cumpla con los requisitos, no tendría por qué desvincularse, resultaría arbitrario contra sus derechos, en su condición propia como trabajadores. Se tiene que acatar toda disposición de Servir que sea en el marco de sus competencias (…)”, se lee en la misiva.

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