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¡Qué triunvirato tan poderoso!

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La pandemia del Coronavirus en el país ha traído desgracia y desolación en miles de hogares porque se llevó consigo a sus víctimas mortales, pero también ha contribuido al aprovechamiento de algunos imputados mediáticos que en un afán oportunista piden su liberación amparándose en mecanismos legales.

Se dice que en Perú nos regimos por un Estado de Derecho garantista y es por ello que los principios de la presunción de inocencia y el debido proceso se erigen de manera taxativa. En ese sentido, la bribonería, astucia y desprejuicio de abogados defensores como Humberto Abanto cobra relevancia cuando aprovechan los instrumentos jurídicos para favorecer a sus patrocinados como en el caso de Jaime Yoshiyama Tanaka a quien hace solo unas horas le cambiaron la prisión preventiva que viene cumpliendo, por una detención domiciliaria.

No olvidemos que Humberto Abanto también se libró de una prisión preventiva de 18 meses que le dictó el juez Jorge Chávez Tamariz en noviembre de 2019, en la investigación preparatoria que se le sigue por presuntamente haber favorecido en laudos arbitrales a la trasnacional Odebrecht, a cambio de pago de coimas. En ese sentido, el abogado también tendrá que saldar cuentas con la justicia peruana.

Aquella vez, solamente en veinte dias la Sala Penal de Apelaciones del Poder Judicial le revocó al afortunado Abanto la orden de prisión preventiva, por comparecencia con restricciones e impedimento de salida del pais de 18 meses (La medida bienhechora también favoreció a otros siete árbitros investigados). Por lo visto, en ese momento el defensor de Yoshiyama Tanaka supo planificar muy bien su teoría del caso para sí mismo, cuando apeló ante su inminente encarcelamiento. 

Hoy día Abanto hizo lo mismo cuando defendió a su patrocinado en la audiencia virtual y valiéndose de la pandemia del Covid-19, presentó un informe que indica que el exsecretario general de Fuerza Popular tiene una salud vulnerable por padecer de diabetes, herpes ocular e hipertensión arterial, y que como tiene antecedentes de cáncer, prácticamente aseguró que si seguía apresado iba a contraer el virus del corona de todas maneras. El Juez que resolvió hace unas horas el cambio de medida restrictiva de prisión preventiva, a detención domiciliaria previo pago de caución de S/ 70.000 soles es Víctor Zúñiga Urday, del Cuarto Juzgado de Investigación Preparatoria Nacional Especializado en Crimen Organizado.

Prácticamente, la salida del penal de quien fue expremier del gobierno de Alberto Fujimori, será inminente en las próximas horas.

Recordemos que Jaime Yoshiyama fue un prófugo de la justicia durante cuatro meses y ni bien regresó de Estados Unidos en marzo de 2019 fue recluido inmediatamente en el penal Miguel Castro Castro para cumplir los 36 meses de prisión preventiva que en octubre de 2018 le dictó el juez Richard Concepción Carchuancho por haber recibido presuntamente dinero ilícito de la firma Odebrecht para la campaña de Keiko Fujimori en 2011. 

Si bien el magistrado Víctor Zúñiga ha emitido reglas de conducta: como la prohibición de comunicarse con coimputados, efectuar declaraciones sobre el caso a medios de prensa, y no realizar reuniones sociales en el inmueble donde seguirá cumpliendo su detención domiciliaria, ¿cómo se podría vigilar y/o cautelar que Jaime Yoshiyama no se reúna, o se comunique con la Jefa de la organización… política?

Jaime Yoshiyama y Humberto Abanto.

Así las cosas, tenemos a tres imputados que aún están libres (Keiko Fujimori, Jaime Yoshiyama y Humberto Abanto) en la medida que los fiscales formalicen sus denuncias penales y que los jueces saneen en la etapa intermedia y que finalmente en el juicio oral sentencien y determinen sus responsabilidades.   

Pero como bien mencioné antes, hasta el momento ellos son inocentes porque estamos en un Estado garantista que obliga que aquel derecho fundamental garantice la libertad de las personas, aunque a pesar de ello se torne como un derecho subjetivo que favorece a todo aquel que esté vinculado a conductas típicas antijurídicas, y en ese sentido aquel triunvirato al parecer está más que involucrado; no obstante, solo queda esperar la contundencia del imperio de la ley que de todas maneras llegará… tarde o temprano, pero llegará. Y como dijo alguna vez nuestro buen alcalde Alberto Andrade: “Solo tengamos un poquito de paciencia” que cada cosa estará en su lugar.

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