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PLACERES ONÍRICOS

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HISTORIA DE UN PERIODICO: EL MERCURIO PERUANO

Por Luis Chávez

      

El primer diario aparecido en el Perú fue el “Diario de Lima” el 1º de octubre de 1790, y lo fundó el joven militar español Jaime Bausate y Meza, no bien había pisado nuestras tierras, advirtió la necesidad de publicar los temas locales del momento con algunas colaboraciones de diferentes médicos del medio. Todo ello con la autorización del Virrey del Perú, Francisco Gil de Taboada y Lemos. Pero lo más peculiar de su publicación viene a ser la rigurosidad en el tratamiento de los temas de medicina, ya que en esa época existía gran popularidad hacia los temas y costumbres curanderiles que se ejercían día a día.

Quizá por una razón de competencia, a los tres meses de haberse impreso el “Diario de Lima”, hubo una contestación de los ilustrados e intelectuales locales, y salió por primera vez El Mercurio Peruano el 1º de enero de 1791. El grupo conformado por jóvenes intelectuales que un año anterior habían formado la “Sociedad Académica de Amantes del País” estaba integrado por el milanés Joseph Rossi y Rubí quien fue el fundador, Demetrio Guasque, José María Egaña, Jacinto Calero y Moreyra, el abogado y precursor José Baquíjano y Carrillo y el joven médico Hipólito Unanue.

Estos “Amantes del País” decidieron reflejar en el papel impreso los temas de sus tertulias patrióticas, científicas e idealistas, y así nació el periódico, cuyo real nombre fue “el Mercurio Peruano de Historia, Literatura y Noticias Públicas. El bisemanario muy rápidamente fue ganando muchos suscriptores (en México, Guayaquil, Santiago de Chile, La Paz y Buenos Aires) llegando en su mejor momento a 398, lo cual hacia más dura la competencia con el Diario de Lima, pues al poco tiempo (12 de junio de 1791) el español Fray Antonio Olavarrieta creó el “Semanario Critico”, que luego desaparecería con la edición 16.

Así, lo más resaltante de  esta publicación, al margen de ilustrar a su por entonces sociedad, de temas médicos, de investigación, de economía, historia y geografía, que por cierto en su momento tocó el tema del Fenómeno del Niño informando sobre las lluvias e inundaciones que asolaron los pueblos de Lambayeque y Chiclayo en el mes de marzo de 1791. Si bien el diario de Lima informó sobre los acontecimientos naturales de un modo informativo; el Mercurio Peruano lo publica en el número 62, folios 253-263 de fecha 7 de agosto, como una explicación para interpretar las “Octavas sobre las Ruinas de Lambayeque” (cincuenta en general) que escribió uno de los miembros de la Academia Poética. Género que posteriormente fue admirado por Raúl Porras Barrenechea, al reconocer que ese verso es propio de la historia colonial “artísticamente prendada del detalle curioso y de la forma barroca”.

Al margen de ello, el Mercurio Peruano quiso instaurar ideas nuevas, a iniciativas de jóvenes pensadores que lograron integrar las ideologías contemporáneas tradicionales de la colonia, con el liberalismo emergente. Se buscaba una conciencia nacional basada en un patriotismo ideológico, que deje muy en claro al virreinato español la concepción del Perú como patria con mística y sentimiento. Pues aún estaba fresca la herida de la heroica rebelión tupamarista de 1780 que no logró salir airosa y que a causa de ello el “pueblo de los indios” quedaría relegado para los planes del Perú.  Posteriormente esa búsqueda de identidad, influyó notablemente en las mentes  de los criollos y consolidó su condición de peruanos.

Si bien el Mercurio Peruano tuvo un importante papel en el proceso emancipador, pues su posición con respecto a la Revolución Francesa fue identificadora en un primer momento; posteriormente, luego de algunos análisis, algunos investigadores han llegado a la conclusión de que los principios de igualdad y la búsqueda de la libertad, solo serían exclusividad entre ellos, los criollos, y no habría lugar para los indios y los negros que por ser distintos quedarían excluidos.

El Mercurio Peruano editó su último y decimosegundo numero el 31 de agosto de 1794. Y se dice que fue perdiendo la calidad de sus artículos e informes al recibir colaboraciones externas que carecían de credibilidad y valor, todo ello porque ya no se podía remunerar a sus articulistas principales a causa de la deserción en las suscripciones que por cierto era muy costoso para la época (14 reales mensuales) monto que apenas estaba al alcance de los más acomodados. Tendríamos que preguntarnos entonces ¿La ilustración, la cultura y la información, solo están al alcance de los más poderosos? Creo que la respuesta siempre ha estado entre nosotros.

De todas formas estas publicaciones sirvieron de motor para impulsar nuevos proyectos en las siguientes décadas; de allí que luego aparecieron “La Minerva Peruana”, “La Gaceta de Gobierno de Lima”, “El Verdadero Peruano”, y “El Investigador”; muchos de ellos de existencia efímera. Sin embargo el 4 de mayo de 1839 apareció por primera vez el diario El Comercio; que se ha convertido hasta el día de hoy en el Decano de la prensa nacional. 

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