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PERÚ HORROR SHOW

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El Perú otra vez ha colapsado. La miseria humana, el aprovechamiento, el saqueo, el desorden y la vileza de los políticos y los empresarios mezquinos y ladrones de cadáveres otra vez nos toman del pescuezo.

No tenemos ninguna previsión de nada, no sirve el Senamhi, no sirve el Imarpe, no sirve el Indeci, no sirve la Marina de Guerra, no sirve ninguna institución de mierda con gente escogida a dedo, con nepotismo flagrante, con buitres y animales de carroña esperando el momento exacto para comernos las tripas.

El sistema institucional nos ha demostrado una vez más que solo sirve para robarnos, para vivir de nosotros como si fueran unos parásitos, unas lampreas o unas sanguijuelas, para cobrarnos impuestos y perseguirnos como si fuéramos delincuentes o declararnos “ciudadanos de segunda o cuarta categoría”  (o colocarnos en Infocorp).

Porque este sistema solo funciona en la apariencia: hay presidente, hay ministros, hay congresistas, hay burócratas, políticos y militares, pero no sirven para solucionar problemas. Cada uno está esperando su sueldo, llegar a fin de mes sin novedad y ganarse alguito o, en el peor de los casos, robar o cutrear a manos llenas. Pero cuando se necesita realmente de cada uno, no aparecen y esconden la cabeza como el avestruz.

Finalmente, y a pesar de que todo se va al carajo y nos hundimos literalmente en el lodo, seguimos creyendo en la “democracia”, en el seudo-estado de derecho, seguimos creyendo en un sistema putrefacto y hediondo que a todas luces es lo que ha fracasado y seguirá arrastrándonos al abismo como si fuera un huayco.

Pues no son los desbordes de los ríos nuestro principal problema, no es la corriente del Niño, ni que a un desgraciado se le ocurra subir el precio de los pasajes o el agua embotellada: nuestro principal problema es este modelo imbécil y su gente imbécil a la que tenemos que elegir y reelegir cada cinco años.

Nuestro principal problema somos nosotros mismos engañados, convertidos en autómatas o zombis, en votantes que tienen que elegir entre el cáncer y el sida, entre la lepra y el cólera, entre el vómito y el gargajo. Mientras nuestros hijos se quedan sin futuro o preguntándose por qué diablos tenemos que seguir aguantando todo esto.

 

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