Política

Pedro, el vengador

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Por Tino Santander

El Perú, está enfermo de rabia, cólera y, furia. Millones de familias han perdido empleos, quebrados sus negocios; no tienen agua, ni desagüe, no pueden pagar los servicios básicos, ni los colegios, ni universidades; el déficit en infraestructura social y productiva es mas de doscientos mil millones de dólares y la pandemia ha develado la crueldad e indiferencia del gobierno.

Hambre, miseria, desolación, tristeza y, sobre todo incredulidad en la clase política. Los peruanos no confían en nadie, intuyen, perciben que todos se venden, que son corruptos y que solo se acercan a la gente en épocas electorales donde hacen las promesas más inverosímiles con tal de llegar al gobierno. Unos dicen que van a mejorar el sistema, otros que van a cambiar la Constitución para instaurar el edén republicano.

En medio de la desolación, aparece el profesor Pedro Castillo, dirigente sindical del magisterio, rondero y campesino, un peruano sencillo, de lenguaje entrecortado, educado políticamente en el marxismo más elemental y en los mitos del colectivismo y estatismo del siglo XIX. Nadie lo vio o no lo querían ver. Recuerdo las palabras de un analista político que me dijo: “Castillo, no está preparado, además es un cholo muy ignorante”. Ahora, es uno de los que lo considera un símbolo de la protesta y de los pobres. La pequeña burguesía está asustada y ahora quieren subirse al coche del cambio, con el objetivo de que nada cambie.

Pedro Castrillo, no es un símbolo de la protesta, ni de la pobreza como cree la pequeña burguesía miraflorina y algunos izquierdistas de salón. Castillo, es un vengador que debe tener el machete al ristre para acabar con las humillaciones que sufren los que no tienen agua, ni desagüe, los que no comen, los que no tienen trabajo, de millones de familias con préstamos hipotecarios, personales, vehiculares, de maquinarias , que no pueden pagar, pero sufren el terror de los bancos,  la perversidad de las medicinas más cara del mundo por el monopolio farmacéutico del Interbank; de los que no tienen derechos laborales, de los que luchan por la devolución de su dinero que se robaron desde el Estado.

El pueblo quiere venganza, no medias tintas, quiere a Dioniso Romero Paoletti, preso, porque su banco le quiere quitar la casa a Víctor Palomino, un humilde trabajador lisiado símbolo de la lucha de millones de familias, cadena perpetua para los políticos y empresarios corruptos. En las regiones la rabia es mas fuerte, porque los gobernadores y alcaldes son corruptos y no tienen hospitales, ni colegios, ni carreteras. No es resentimiento como dicen los neoliberales de los medios de comunicación, es simplemente furia contra todo.

Si Pedro Castillo, se llena de salvadores del sistema, se alía con Vizcarra, el toledismo y la izquierda caviar, perderá la elección y pasará de ser un vengador a un hipo electoral. El encanto de Pedro, esta en su radicalidad y no en el eufemismo al que lo quieren llevar los medios que buscan la publicidad estatal y los analistas contratados por los monopolios. La venganza está en el corazón del pueblo, luego vendrá la realidad que siempre se impone ante la fantasía ideológica.

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