Por: Jorge Paredes Terry
En los últimos años, la figura de César Acuña, líder del partido Alianza para el Progreso (APP), ha generado una creciente preocupación en el ámbito político y social de nuestro país. Su ascenso en la política nacional, acompañado de un discurso populista y una red de influencias, ha puesto en evidencia un patrón de comportamiento que amenaza los cimientos de nuestra democracia. Sin embargo, la última revelación para nuestra investigación detecta algo muy turbio, que tiene que ver con el manejo de la Universidad César Vallejo (UCV) y la Policía Nacional del Perú (PNP), esta situación que vamos a narrar a continuación debería encender las alarmas de toda la clase política, si es que todavía queda alguien que pueda ocupar ese espacio.
Nuestra investigación revela que la UCV, propiedad de Acuña, ha implementado un programa denominado «Maestría 100», que consiste en ofrecer maestrías a oficiales de la PNP por la irrisoria suma de 100 soles mensuales. Este precio, que raya en lo absurdo, no solo cuestiona la calidad de la educación que se está impartiendo, sino que también revela una estrategia calculada para ganar la lealtad de miles de miembros de la institución policial.
La educación es un derecho fundamental y un pilar esencial para el desarrollo de cualquier sociedad. Sin embargo, cuando se utiliza como herramienta para consolidar poder y control, se convierte en un arma peligrosa. En este caso, la UCV, bajo la dirección de Acuña, está ofreciendo una educación de dudosa calidad a un costo tan bajo que resulta sospechoso. ¿Cuál es el verdadero objetivo detrás de este programa? La respuesta parece clara: ganar influencia y lealtad dentro de una de las instituciones más importantes del Estado.
Pero el problema no termina ahí. La UCV también ofrece carreras profesionales a policías subalternos por apenas 300 soles, un precio que dista mucho de reflejar los costos reales de una educación superior de calidad. Esta situación no solo desvaloriza el esfuerzo y la formación de los profesionales, sino que también plantea una pregunta inquietante: ¿está la Policía Nacional del Perú siendo cooptada por intereses particulares?
Una policía subordinada a los intereses de una familia o grupo de poder es una amenaza directa para la democracia. La PNP tiene como mandato constitucional proteger a los ciudadanos y garantizar el orden público, no servir a los intereses de políticos o grupos económicos. Si los oficiales de la PNP están siendo «comprados» a través de programas educativos de dudosa calidad, estamos frente a un escenario en el que la institución policial podría convertirse en un instrumento de manipulación y control al servicio de una mafia política.
Este modus operandi no es nuevo en la historia de América Latina. Regímenes autoritarios y líderes populistas han utilizado tácticas similares para cooptar instituciones y consolidar su poder. La diferencia aquí es que estamos hablando de un líder que, bajo la apariencia de un empresario exitoso y un político moderno, está utilizando su influencia económica y su red de instituciones educativas para infiltrarse en las estructuras del Estado.
La sociedad peruana no puede permitir que esto ocurra. Es imperativo que las autoridades competentes investiguen a fondo estos hechos y tomen las medidas necesarias para garantizar que la educación no sea utilizada como una herramienta de manipulación. Asimismo, es fundamental que la PNP reflexione sobre su papel en la sociedad y rechace cualquier intento de cooptación por parte de intereses particulares.
La democracia es un sistema frágil que requiere de instituciones sólidas y transparentes para funcionar. Si permitimos que figuras como César Acuña y su entorno continúen manipulando las instituciones del Estado, estaremos dando un paso más hacia la consolidación de un régimen autoritario y corrupto. El momento de actuar es ahora, antes de que sea demasiado tarde.
La educación no debe ser un instrumento de poder, sino un camino hacia la libertad y el desarrollo. No podemos permitir que se convierta en una herramienta al servicio de la corrupción y la manipulación. El futuro de nuestra democracia depende de ello.