Beethoven compuso la Sonata Claro de Luna, la Novena Sinfonía y otras más completamente sordo. Usaba un cuerno y se valía de un lápiz que se lo ponía en la boca y lo acercaba al piano y así la vibración le indicaba cómo estaba “sonando” la partitura. Tenía poco más de 20 años cuando compuso la magistral Misa Solemnis, en 1819, y vivía en un silencio sepulcral, pero eso no apagaría su llama creativa.
Esta lucha contra la adversidad ha sido replicada por otros músicos que se han empinado sobre sus propias dificultades físicas para entregarnos belleza. En Japón, Ayumi Hamasaki, la “Emperatriz del J-pop”, perdió la audición total del oído izquierdo y fue diagnosticada con la enfermedad de Ménière en 2006. No obstante, ha producido más de 17 álbumes desde 1999 y ha vendido más de 75 millones de copias entre álbumes y sencillos. Y es muy conocida por su filantropía: donó más de 30 millones de dólares en el tsunami de Japón en 2011.
En el caso del rock, y esto quizá por el abuso en los decibelios, ha afectado gravemente a músicos como Pete Townshend quien tiene que usar audífonos y un equipo especial para poder “oír” su propia música. Caso curioso, porque su banda The Who ganó un premio del Récords de Guinnes al “concierto más ruidoso de la historia” en 1976.
Brian Johnson, cantante de AC/DC también se quedó sordo, pero con un tratamiento alternativo regreso al ruedo. Ahora no “escucha” por el oído sino a través de los huesos del tímpano.
Otros músicos han sido afectados por el tinnitus como Ozzi ousborne, Phil Collins, Louis Tomlinson de One Direction, Chris Martin de Coldsplay. O el rapero Sean Forbes. Y Huey Lewis tuvo que cancelar una gira en 2018 porque se quedó sordo.
El baterista de Metallica, Lars Ulrich, empezó con una sordera durante unos conciertos en 1988 y despertaba con ruidos que solo estaban dentro de su cabeza: «A menudo me quedaba dormido con la televisión encendida y me despertaba en medio de la noche para apagarla (…) Cuando me di cuenta de que lo hacía con frecuencia, levantándome para apagar el televisor que no estaba encendido para empezar, me di cuenta de que tal vez tenía algunos problemas».
Muchos otros musicantes han padecido o padecen de acúfenos o sorderas y logran seguir produciendo discos apelando a la resiliencia o la genialidad.