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María Rodés pone voz a un Mediterráneo que agoniza

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Texto: José An. Montero / Fotografías: Noemí Elías. Satélite K.

Nadie pensó que un anuncio de cervezas podría ponernos los pelos de punta de esta manera, contribuyendo más a la sensibilización contra el cambio climático que cien reportajes. El Mediterráneo agoniza entre plásticos, contaminación y aumento de la temperatura. Un mar que llora espuma roja y rota.

En el anuncio ‘Alma I’ de Estrella Damm se unen la canción de Joan Dausa, el baile subacuático de Claire Friesen, la realización de Nacho Gayán, la idea original de Oriol Villar y la voz de María Rodés, convirtiéndose en un símbolo de ese grito de los que luchan por ser luciérnaga y alumbrar un suelo en el que hacer pie. Y ya no hablamos sólo de publicidad. Ahora yo que ví nacer el mundo, mi latido es tuyo. Otra forma de vivir.

Habrá quien haya descubierto a María Rodés por este y para muchos será ya para siempre la voz de un Mediterráneo que se asfixia entre plástico y desechos. Pero María Rodés es mucho más. Fue la voz que nos cantó copla desde sus recuerdos infantiles, la que nos leyó en voz alta los diarios de la Guerra Civil de su tío abuelo astrónomo en ‘Eclíptica’ (Satélite K, 2018) o la que se convirtió ‘Violética’ en árbol de la mano de Nacho Vegas.

Habrá quien piense al ver el anuncio que eres una recién llegada.

Es algo que he pensado estos días. El mundo en el que vivimos es así, de repente haces un anuncio y tu voz llega a muchísima más gente de lo que lo ha hecho anteriormente. Pero estoy encantada de haber participado cantando esta canción de Joan Dausa. Es un superanuncio y no me he salido mucho de mi lugar, estoy muy contenta con el resultado.

¿Incluirás ‘Alma I’ en tu repertorio?

No es una idea que tuviera pensado hacer. Aunque quién sabe si por demanda acabaré haciéndolo.

¿En qué está trabajando ahora María Rodés?

Tengo cosas medio preparadas, estoy trabajando desde marzo en un disco inspirado sobre las brujas, que verá la luz próximamente. Aún quedan muchas decisiones por tomar como cuándo lo grabo o dónde lo grabo.

¿Discos conceptuales en tiempos fragmentados?

Hacer discos hoy es casi un acto romántico, para mí son como motores creativos. Me autodefino como escritora frustrada. Parto de historias que me inspiran y hago una investigación previa casi como si fuera para una novela. De alguna manera monto una novela convertida en canciones que funcionen independientes y que tenga vida propia, pero que haya un concepto que unifique la obra.

¿María que canta o María que autora?

Me siento cantante por encima de todo, no me siento muy cantautora. Empecé cantando versiones de otros antes de escribir mis canciones. Quizá me han identificado con la figura de cantautora porque tengo un lenguaje más acústico o folk que se asocia con ese concepto. El término cantautor tiene muchas lecturas y al final es cierto que soy autora de canciones, con lo que un poco cantautora sí soy, pero sobre todo me considero cantante.

¿María escribe y canta copla?

Me considero polifacética. ‘María canta copla’ fue un proyecto muy intuitivo y el libro ‘Duermevela’ es un libro de relatos cortos acompañados por ilustraciones mías de cuando tenía tres años. Dejé de dibujar a los cuatro y era una manera de unir el inconsciente de la niña con el inconsciente de adulta.

¿Fue difícil convertirse en árbol con Nacho Vegas?

Fue muy fácil. Me pidió colaborar en dos canciones de ‘Violética’. Las escuché y me gustaron. Además me hacía mucha ilusión porque había hecho versiones de Nacho Vegas con un amigo cuando empecé a cantar, cantábamos en el puerto de Masnou, aquí en Barcelona. Yo hacía de Rosenvinge y él de Nacho Vegas. De repente me vi cantando con el original, era un sueño hecho realidad.

¿Cantautora en París?

A los veinte años dejé la carrera por un tiempo y me fui a París en una especie de ‘break vital’. Me fui como seis meses a vivir allí y fue cuando decidí que quería hacer música. Me fui un poco perdida en plan existencial y allí descubrí mi vocación.

¿Qué tienes previsto en la agenda este verano?

Tengo lo del Atlantic Fest el 27 de julio en Galicia. Aunque la mayoría de conciertos los tengo en septiembre y octubre. Aún no tengo muy claro si me dejan decirlo o no me dejan decirlo. En teoría el verano me lo quiero tomar para componer y para grabar.

¿Acabas de terminar un máster sobre musicoterapia?

Soy un poco de estudiar. Por eso debo hacer discos conceptuales, supongo. En musicoterapia se trabaja en el uso de la música y sus propiedades, el ritmo, la melodía y la armonía, para intentar de ayudar a las personas con alguna discapacidad o en exclusión social a mejorar un poco sus capacidades a través de la música.

Ya sea a través del ritmo, en casos por ejemplo muy graves de tema motriz que puedan desarrollar el movimiento, o composiciones de canciones con víctimas de violencia de género para poder expresar sus emociones de una manera directa.

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