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Lucho, el bárbaro

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Alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio en su momento más bárbaro.

Con siete meses en el cargo de Alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio ha ganado a pulso el derecho de ser la piñata de año nuevo más vendida este 2015: desde el borrado de los murales del Centro Histórico de Lima, pasando por el fracaso de la convocatoria a la Bienal de Arte (postergada durante tantos años), la construcción del innecesario By Pass de la Av. 28 de Julio (que tomará dos largos años de tráfico y estrés urbano), la acusación por haber cobrado doble sueldo durante meses, hasta la cereza pre fiestas patrias: el calamitoso estado del Parque de Las Leyendas (nuestro mejor zoológico en Lima) y la falta de cuidado y el total desinterés por la alimentación de los animales (“están gordos, yo los he visto hace poco nomás”, dijo en conferencia de prensa), nos muestran que, a todas luces, algo sucede en la cabeza de nuestro alcalde, elegido con más del 50% de votos de la población limeña.

No hace falta ser muy agudos para darnos cuenta del desastre en que ha devenido esta gestión. Si bien la de Susana Villarán fue penosa (dedicada más a defenderse e investigar a su predecesor, y a estar rodeada de gente que terminó por hundirla en las estadísticas de aprobación), dejó los cimientos de algo que, mejor manejado, debió ser acaso uno de los más grandes logros municipales en años: el reordenamiento del transporte y la instalación de un sistema efectivo (el bus azul) que nos librara del infierno y el caos en que se ha vuelto a sumir nuestra ciudad (y acá entra el tema de La Parada, el retorno de ambulantes y el aumento de la inseguridad ciudadana que viene de la gestión anterior).

Las cosas funcionan así en Lima: lo que una gestión hace, la anterior lo abandona. Nunca terminan de desarrollar las buenas propuestas (que las hay, siempre las hay, pocas o muchas pero las hay) y borran todo para empezar de nuevo, generando enormes e inútiles gastos para satisfacer sus egos y, cómo no, ver la forma de ganar alguito entre licitación y licitación (numerosas son las denuncias que ahora están en procesos de investigación, lo que hace suponer que es cierto esto último). Demás está recordar que, si fuera cierta aquella teoría cromática que postula la estupenda película animada “Intensamente” (el color amarillo representa la felicidad) Lima sería la Suiza emocional de América.

Y sin embargo algo ocurre, algo que no termino de comprender. Elegido con más del 50% de votos, Castañeda bajó en las encuestas hasta casi bordear el 30% (una bajada en tobogán de la muerte a nivel político), pero de pronto y como por arte de magia recupera y supera su porcentaje inicial ¿qué ocurre entonces con las personas de a pie, que son las que sufren la ciudad, nuestra ciudad? Imagino una respuesta: acostumbrados como hemos estado al caos (donde uno puede moverse con libertad porque es parte del mismo), el cambio les resulta extraño, doloroso, y cuando ven que se retorna a la situación primigenia, se sienten bien. Y eso está mal.

Pero uno de los problemas más graves no es el partido Solidaridad Nacional, es Luis Castañeda. Su imagen y presencia ha provocado que proyectos tan interesantes como la Meta 17 se caigan al no recibir aprobación de parte del mundo intelectual (dos palabras que suenan bien pero no significan mucho, realmente), al punto de que el proyecto “Munilibros” que proyectaba ofrecer 200,000 ejemplares de obras literarias al módico precio de 3 nuevos soles (menos que el costo de ingreso a la Feria Internacional del Libro este año) quedara archivado por la falta de recepción entre los convocados. Un fracaso doble, porque quienes pierden ahí son los lectores que hubieran podido acceder a buena literatura en buenas ediciones a un precio realmente al alcance de la mano.

Finalmente (por ahora), el penoso estado de los animales del Parque de Las Leyendas. Hace varios años, ante la falta de cuidado se creó el proyecto “Adopta un animal” en el que el visitante daba una cuota voluntaria para el animal de su preferencia, pero esta es una labor que depende de una partida económica, no debería apelar al visitante. El estado en que se encuentran ahora los animales, según denunció el regidor Hernán Núñez con informes del Ministerio de Agricultura ¡de hace un mes!, es más que lamentable. Si tienen dinero para comprar camionetas 4 x 4 por un valor de 200,000 mil soles, y 30,000 para pintar de amarillo (el zoo más feliz de América) la fachada ¿cómo no van a tener para dar a los animales el alimento necesario? ¿Es tan o más importante la adquisición de esos vehículos que la comida? No tomar responsabilidad en ello no solo es inhumano, muestra también el enorme desprecio que las autoridades sienten para con la vida, y expresiones tristísimas como las del alcalde Castañeda (“hemos puesto mejores rejas, antes no había eso en las jaulas”) pintan de cuerpo entero a una autoridad que, a todas luces, perdió la brújula desde el primer día de gobierno. Y recién vamos 7 meses de 4 años.

 

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