Opinión

¿Los últimos días de Dina?

Lee la columna de Edwin Cavello.

Published

on

El gobierno de la presidente Dina Boluarte no ha tenido la capacidad para sacarnos de la crisis, lo que ha hecho con mucha facilidad es arrastrarnos a un enfrentamiento entre peruanos negándose al diálogo. Su gobierno ha preferido las balas en vez que las palabras. En estos dos meses de su administración no existió el mínimo atisbo por atender las demandas de regiones como Ayacucho, Cusco o Puno.

Dina Boluarte ha superado en incapacidad al expresidente Pedro Castillo, en menos de dos meses de gobierno nos tiene al borde del abismo, con una economía que comienza a tambalear, y con una política internacional que desconoce el significado de la palabra diplomacia. La presidente debe entender que no se puede gobernar dándole la espalda a las regiones, y mucho menos retirando a los embajadores peruanos de países que critican sus acciones. Su intolerancia ya es noticia internacional, como también lo son los 56 asesinados en las protestas que buscan su renuncia.

¿Quién le ordena a la presidente no renunciar? ¿Qué intereses se esconden detrás de un gabinete encabezado por el premier Alberto Otárola? Sean cuales fueren los motivos e intereses, eso parece valer más que la vida de las personas. Un país no se gobierna con represión y desigualdad, un país se gobierna con diálogo y respeto. O tal vez la presidente Boluarte cree que el Perú es una monarquía donde ella es la reina, y los que protestan son súbditos que tienen la obligación de doblar la cerviz para obedecer.

La realidad actual es que el gobierno de Dina Boluarte se desmorona día tras día como Kuélap. La solución para ella y su “sabios” asesores que defienden los intereses de un puñado de familias es continuar con la represión enviando a las calles a la policía y las Fuerzas Armadas. Es decir, para Boluarte Zegarra, el enemigo vive en casa y es todo aquel que bloquea carreteras o pide su renuncia.

Después de casi 40 años, las promesas incumplidas han generado un nuevo exceso de disconformidad, miles de peruanos que hoy han llegado a Lima lo han perdido todo, incluso hasta el miedo, y ese desborde popular que desconoce el miedo no se detendrá ni con balas ni con gases. El gobierno con un gabinete reciclado continúa con una política cavernaria y no logran entender que todo poder excesivo dura poco.

En estos días el camino del diálogo se ha perdido, a la presidente Dina Boluarte solo le queda desobedecer y renunciar, sin importar los pactos políticos que forjó creyendo que se podía gobernar a espaldas del pueblo. Lamentablemente en los últimos cuarenta años la política ha sido invadida por ignorantes, delincuentes y piratas, que en cada gobierno terminan como asesores o ministros. Esto es también el resultado de la paupérrima educación que ha sido política de Estado, y que buscó evitar que nuestro país logre un desarrollo integral desde lo económico hasta lo ético.

(Columna publicada en el diario La Razón)

Comentarios
Click to comment

Trending

Exit mobile version