Sin duda, la mandataria Dina Boluarte Zegarra se encuentra muy preocupada debido a los rumores que corren en ‘Pasos Perdidos’ del Congreso, en los cuales se difunde que ya perdió la venia y el apoyo de algunas bancadas que antes lograron ‘sostenerla’ en el poder.
Actualmente, el escenario se muestra diferente y tras la salida del ministro Juan José Santivañez de la cartera del Interior, y en medio de más colaboraciones de testigos protegidos que vienen aportando más elementos de convicción al Ministerio Público, eso sin contar la próxima declaración de su “excompañera” de confianza Patricia Muriano, quien exclusivamente llegará a Perú para declarar ante Fiscalía todo lo que sabe de la presidenta, y que la comprometería seriamente a raíz de las carpetas fiscales sobre casos, como las operaciones estéticas que se realizó en la clínica Cabani, y el presunto trafico de influencias que tras las sombras habría ejercido su hermano Nicanor Boluarte, con su aprobación; no cabe duda, que la situación legal de la jefa de Estado pasaría a un nivel más delicado, sino, critico.
Acompañada de los jefes de ‘entes electorales’
Es casi seguro que la mandataria siguió los consejos de sus asesores cercanos, que más parecen sus enemigos y de pronto brindó un inesperado mensaje a la Nación, en el que antes de tiempo convocó a Elecciones Generales de 2026.
Algo que podría tener una lectura negativa del anuncio de Boluarte Zegarra, en el cual se hizo público que los comicios generales se celebrarán el 12 de abril del próximo año, obedece al hecho de haber convocado para que la acompañen en su “aviso” a los mandamases de los entes electorales. Dina Boluarte, durante su trasmisión en Palacio de Gobierno, estuvo flanqueada por el jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Piero Corvetto Salinas; el presidente del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) Roberto Burneo Bermejo y la jefa del Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec) Carmen Velarde Koechlin.
A simple vista, se podría colegir que con ‘tamaña compañía’, la jefa de Estado, pretende mostrar trasparencia y un respeto irrestricto a la institucionalidad; por ello mencionó: “Los peruanos tenemos una cita con la historia y elegiremos a las autoridades en unas elecciones limpias, transparentes y ordenadas”.
Sin embargo, ¿por qué Corvetto, Burneo y Velarde se prestaron a este show palaciego y salieron como escuderos a refrendar con su presencia el anuncio de la mandataria investigada? ¿Acaso se olvidaron de sus roles y creyeron que estaban haciendo la función de ministros?
¿Acaso Dina Boluarte pretende ‘utilizarlos’ como aliados estratégicos para mejorar su imagen? Dicha presunción, no solo sería injustificada, sino antiética e ilegal, considerando que la ONPE, el JNE y la RENIEC, son organismos del Estado constitucionalmente autónomos y que no se encuentran adscritos a ninguna otra entidad, ni Poder del Estado. Ergo, estos altos funcionarios no se deben a la presidenta, ni a nadie, sino a la defensa de la institucionalidad y al ejercicio de la independencia, la transparencia y la imparcialidad, en cualquier decisión que tomen.
Así las cosas, la mandataria, no solo se encontraría temerosa, debido al cerco fiscal que en menos de lo que se piensa, continúa estrechándole su espacio de poder—pese a que desde Palacio sus arlequines denuncian acoso político y periodístico, y pese a que continúan escudándose en el artículo 117° que la reviste de inmunidad —. Sino que, además—como sucede con el “cuy en tómbola”—, ya estaría buscando espacios alternos y liberados para encontrar refugio ¿acaso un asilo? ¿Acaso un intempestivo viaje oficial?, porque no cabe duda que en las próximas semanas su situación presidencial y legal, cobrarán un ‘color de hormiga’.