Opinión

La lumpenización de la sociedad peruana

Lee la columna de Rául Allain.

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Este artículo ha sido editado en 2020 en la revista literaria Letralia. Según el primer ministro de la Presidencia del Consejo de Ministros, Alberto Otárola, la representación de los funcionarios públicos del Perú ha recepcionado una amenaza de expulsión en el país de México. Alberto Otárola ha solicitado la investigación del hecho criminal y “las garantías para la seguridad, la vida e integridad” de los funcionarios que trabajan en la Embajada de Perú en México. El ministro Luis Alberto Otárola fue denunciado por “incapacidad, falta de liderazgo y estrategia” en la lucha contra el terrorismo y narcoterrorismo.


Por Raúl Allain

El recientemente fallecido historiador Pablo Macera (Huacho, 1929; Lima, 2020) declaró en una de sus últimas entrevistas que uno de los asuntos que más le preocupaban en estos tiempos es “la lumpenización de la sociedad peruana”.

Macera lamentaba más el hecho de que los intelectuales y científicos sociales no hayan podido llegar al fondo del asunto y proponer alternativas de solución. “Tienen incapacidad para entender lo que ellos mismos llaman lumpen”. ¿Qué pasaría si los jóvenes lumpenizados entendieran las causas de su conducta?

“Todo esto es un síntoma grave que demuestra que en nuestro país actual hay un gran descontento y falta de confianza y credibilidad en la institucionalidad y en el sistema educativo primario, secundario y superior. Muchos peruanos se sienten estafados, porque con la deficiente preparación que se les brinda, consideran que no tienen oportunidades ni posibilidad de integrarse al mercado laboral”.

Macera habla además de crisis educativa y devaluación de la institucionalidad. Y la corrupción del funcionario como reflejo de una profunda crisis social en el Perú, que “hay que atacar desde la raíz”.

Tremenda interpretación de la realidad peruana actual, salpicada de escándalos de corrupción de funcionarios del Estado, expresidentes en prisión, desempleo, aumento del crimen organizado, delincuencia común, violencia familiar de toda índole, crisis del sistema educativo. Ahora tenemos el desfile incontable de candidatos al Congreso, muchos de ellos sólo son oportunistas de la política que buscan el poder para fines personales. Quizás ven el presupuesto del Estado como un apetitoso botín.

Desde el campo de la sociología, me parece relevante indicar que esta “lumpenización” ha calado en todos los estratos sociales, llegando incluso a las instituciones públicas y privadas, hasta las más altas esferas del poder en el Perú. Lo demuestran el diario acontecer noticioso con transmisiones televisadas de juicios, ingresos y salidas del penal de políticos.

El telón sangriento de este desorden es el azote de la violencia familiar y social, la delincuencia común… El 2022 terminó con 137 feminicidios. Y del sicariato o asesinato por encargo, ya se está volviendo parte de esta escenografía tremendamente dramática. Como peruano me pregunto: ¿qué país van a heredar nuestros hijos?

Muy difícil encontrar una solución a corto plazo. Pero vale recordar que el problema del Perú se sigue asentando sobre la carencia de una buena educación para miles de peruanos y también la crisis en que está sumida una institución fundamental: la familia. Si no hay un cambio en el sistema de valores, seguiremos sin rumbo fijo.

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