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Gobierno de Martín Vizcarra discriminó a los mayores de 65 años durante la cuarentena

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A pesar del abandono social y la discriminación que sufren las personas mayores de 65 años, la política oficialista continúa violando sus derechos fundamentales porque estas no pueden transitar libremente para salir de sus hogares, ni acceder a sus consumos básicos como comprar en un mercado, ni realizar transacciones financieras para atender sus asuntos económicos. Y eso sin contar, su derecho al trabajo.

En otras palabras, ser un adulto mayor en el Perú se ha convertido en todo un estigma, porque ellos no solo están excluidos como personas, sino que vienen sufriendo un sinnúmero de restricciones.

Actualmente, las personas mayores de 65 años no pueden acceder a ninguna instancia de las actividades ciudadanas y económicas, so pretexto de la medida sanitaria de emergencia que el MINSA aplicó dizque para cautelar la salud de la comunidad del adulto mayor.

Presidente Martín Vizcarra.

Es decir, una persona de 65 años que gozaba de un trabajo o de un negocio propio, en el momento que se inició la cuarentena nacional, inmediatamente se tuvo que ir a su casa para salvaguardar su salud por ser considerada persona en grupos de riesgo. Quizá ello en un principio sonó necesario y razonable; no obstante, las medidas sanitarias de restricción deben ser iguales para todos.

Sin embargo, ¿Por qué al doctor Óscar Ugarte Ubilluz se le dejó trabajar durante la cuarentena a pesar de tener 75 años edad? En ese momento él era miembro del denominado Comando de Operaciones Covid-19 y como tal ganaba una remuneración jugosa; no obstante, a pesar que desde un principio debía irse a su casa para mantener el aislamiento, él no lo hizo y encima el MINSA y los medios lo consideraron el héroe del Covid y al final adquirió en Iquitos el virus. Aquí lo claro es, que en el caso de este exministro de Salud el gobierno cauteló su derecho laboral para no cercenarle sus haberes; pero no así con el adulto mayor de a pie y con la comunidad de personas obesas; y eso se llama discriminación.

Luego de seis meses desde que se dictó la medida de emergencia sanitaria, lo más lamentable en esta coyuntura son las denuncias de corrupción que involucran al entorno palaciego del presidente Vizcarra, así como a cuatro ministerios del Ejecutivo y además del fracaso sanitario y económico que sufre el país; sin embargo, lo más preocupante es que actualmente más de 2.5 millones de peruanos mayores de 65 años se encuentran en condiciones vulnerables y sin ningún tipo de protección de parte del Estado. Asimismo, carecen absolutamente de todo tipo de interacción en nuestra sociedad.

¿Acaso son bultos que tienen que ser guardados en el armario? Los adultos mayores no pueden salir a las calles, ellos no pueden ir a un restaurante, no pueden ni siquiera asistir a un centro de salud para algún tipo de atención; pero lo que no mencionan los científicos sociales, es que de nada sirvió pretender cautelar la salud de las personas de la tercera edad, cuando en el fondo no fueron asistidos ni tratados con dignidad y respeto. Es por ello que la dura realidad nos golpea en la cara cuando hoy sabemos a través de estadísticas que alrededor de 23 mil fallecidos son adultos mayores. Y a estas alturas ¿quién se encarga de velar por los que han sobrevivido? Ni siquiera la ministra de Desarrollo e Inclusión Social, Patricia Donayre que continúa con su discurso embustero de que los bonos esta vez sí llegarán a más de 8,5 millones de hogares peruanos.   

Basta de desprecio e ineptitud

Esta cuarentena ha revelado niveles insospechados de miseria y en ese sentido el gobierno ya no puede ser más indolente con los adultos mayores y debe tomar cartas en el asunto. Felizmente, el abogado Enrique Ghersi ya interpuso ante el Segundo Juzgado Constitucional de Lima un recurso de amparo para declarar inconstitucionales todas las restricciones que se han dado contra los adultos mayores de 65 años basadas en los Decretos Supremos DS-116-2020-PCM y DS-162-2020-PCM, por considerar que estas personas han sido menoscabadas en sus más elementales derechos fundamentales, como el derecho al libre tránsito, a la movilización, y al trabajo.

Enrique Ghersi.

Pero resulta que el gobierno ha pretendido poner paños fríos y por eso emitió el decreto supremo DS-162-2020 que recién autoriza a todas las personas adultas mayores a salir durante una hora para realizar caminatas tres veces por semana y sin que se alejen más de 500 metros de sus hogares.

Artículo 2º de la Constitución. – Derechos fundamentales de la persona

Toda persona tiene derecho:

2. A la igualdad ante la ley.

Nadie debe ser discriminado por motivo de origen, raza, sexo, idioma, religión, opinión, condición económica o de cualquiera otra índole.

Los confinamientos absolutos han sido utilizados de forma política por los gobiernos a lo largo de la historia para imponer la represión y el miedo con el pretexto de la emergencia sanitaria que busca prevenir las propagaciones del virus.

Así las cosas, la cuarentena en el sector de adultos en grupos de riesgo ha sido utilizada para ejercer la peor discriminación que puede sufrir una persona cuando se le impone contra su voluntad no desenvolverse con normalidad, porque se les impidió salir de sus casas. En ese sentido, las mascotas gozan de mayores derechos que los adultos mayores, porque ellas sí pueden salir a los parques diariamente.

Cabe resaltar que la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores protege todos los derechos de las personas mayores de 60 años, porque ellas son valiosas para la sociedad y por tanto deben estar lejos de toda exclusión y restricción social que tenga como objeto anular el goce o ejercicio en igualdad de condiciones de los derechos humanos y las libertades fundamentales, tanto en la esfera política, económica, social, cultural y en cualquier otra esfera de la vida pública y privada.

Y lo único que ha hecho el gobierno en los últimos 6 meses ha sido transformar la distancia social en exclusión social.

Finalmente, me tomé la atribución de preguntarle a mi propia mi madre de 86 años ¿cuáles son sus expectativas de vida? Y su respuesta fue muy clara: “Deseo paz y tranquilidad… y solo pido respeto de los demás en todo orden de las cosas”.

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