Opinión

Geopolítica electoral

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Escribe: Tino Santander

El domingo 6 de junio, los peruanos definimos el rumbo del país; tenemos dos opciones: la primera es la continuidad del modelo de economía de mercado insertada en la globalización capitalista, posición que es liderada políticamente por Mario Vargas Llosa y Keiko Fujimori; la segunda alternativa la constituyen Pedro Castillo, Vladimir Cerrón y, la izquierda pequeño burguesa; esta confluencia política es auspiciadas por la izquierda latinoamericana  e inspirada ideológicamente en Mao Tse Tung y su “gran salto adelante” que pretendía ilusamente industrializar China, a través del colectivismo agrario y el estatismo empresarial; política que produjo la gran hambruna y mató a más treinta millones de personas.

Mario Vargas Llosa y Keiko Fujimori han constituido un frente liberal democrático, que promueve la continuidad del modelo económico y social. No han deslindado con el monopolio financiero (BCP, INTERBANK, BBVA, SCOTIANBANK), que controlan los seguros privados, clínicas, farmacias, AFPS, la industria alimentaria; tampoco hay claridad sobre la política de recursos naturales (minería, gas, petróleo), solo han ofrecido canon comunal. No quieren cambiar la estructura económica que está sustentada en una contradictoria Constitución política que afirma derechos y libertades, pero que promueve desequilibrio institucional y jurídico. Una Constitución hemipléjica que ha creado un país desarticulado y que no quieren reformar.

Los neoliberales peruanos, están ciegos y sordos. No ven, ni escuchan a Joe Biden, que está promoviendo un NEW DEAL (Nuevo Trato) invirtiendo miles de millones de dólares en el rescate de la economía familiar, salud, infraestructura, educación y, servicios para salvar el capitalismo. Europa e incluso Chile, del reaccionario Sebastián Piñera, imitan al presidente norteamericano e implementan políticas similares. Pero, Vargas Llosa y el fujimorismo, aspiran a ser la continuidad del Vizcarra y Sagasti; creen que la democracia es alternancia en el poder cada cinco años y no solución del hambre y la miseria nacional.

Al frente esta, la variopinta izquierda peruana, que se ha convertido en un alfil de la geopolítica boliviana. Evo Morales, fomenta el estado plurinacional, el nacionalismo económico e inteligentemente acentúa las contradicciones en el sur peruano, el objetivo es crear un Estado sudperuano que reedite la Confederación Peruano Boliviana (1836-1839) liderada por Andrés de Santa Cruz. Morales, quiere los recursos naturales de Cusco, Ayacucho, Arequipa, Moquegua, Tacna y Apurímac. Los bolivianos, aprendieron de la geopolítica chilena que provocaba sutilmente el separatismo de Santa Cruz, para tener acceso al gas boliviano y otros recursos naturales.

¿Internacionalismo proletario o nacionalismo económico burgués? ¿Cómo va a negociar la izquierda con el Partido Comunista Chino, los contratos de sus empresas mineras, eléctricas, la pesca, textiles? ¿va a subordinar la política económica a los intereses de Bolivia y China? No hay respuesta, Castillo y la izquierda es una barra brava movilizada por el sentimentalismo de la pequeña burguesía radical que no tiene objetivos claros. Esa, es una gran diferencia con los neoliberales de Vargas Llosa y Keiko Fujimori, que buscan afianzarse a la globalización capitalista.

Ambas opciones, nos conducen a la guerra civil. Una promueve la continuidad sin cambios y la otra a una dictadura hambreadora que la historia ha desenmascarado en el mundo. Los peruanos, debemos estar preparados para enfrentar la tercera vuelta defendiendo la libertad y la democracia de los banqueros aliados del fujimorismo y paradójicamente de la variopinta izquierda peruana.

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