Cultura

FIL Guadalajara: María Teresa Zúñiga extiende las alas

María Teresa Zúñiga la dramaturga de Huancayo –pero también del Perú y de la América Grande–, está pronto a emprender un viaje a México, a la ciudad de Guadalajara, donde se presentará como una invitada del Perú a la Feria Internacional de esa ciudad. Irá con varios escritores nacionales, como Zein Zorrilla y Óscar Colchado Lucio, y dará, por supuesto y como siempre, mucho que hablar.

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Foto: Marco Miranda Zúñiga

Como país invitado de honor de esta feria, el Perú presentará el concepto de historias que nos conectan, que dará a conocer el arte, la memoria, las tradiciones y las narraciones nuestras que generan vínculos con México. En la feria, además, se realizará una exposición de escritoras “en la ciudad de los 90”, organizada con la Casa de la Literatura Peruana, para revalorar a la  mujer en las letras peruanas.

Precisamente es allí donde María Teresa Zúñiga, la emblemática dramaturga,  hablará de que no sólo ha hecho teatro, sino que se dedica también a la poesía (cosa que, como en el caso de Cervantes Saavedra, que también opacó su poesía, se ha eclipsado por su arte dramático) y hace narrativa valiosa. Nos cuenta: “Empecé escribiendo poesía, desde muy niña, y la dramaturgia me surge a los 23 años. Desde ese momento se inició un encuentro entre ambos géneros. Yo diría que la poética de mi dramaturgia es un sincretismo natural. Considero que mi dramaturgia se particulariza  por la belleza de la palabra. Y cada uno de mis personajes tiene una forma  muy particular de decir los textos. Sigo escribiendo poesía, así como textos teatrales, quizá la diferencia radica en que he publicado poco mis textos poéticos. Considero que es una deuda que debo asumir”.

Pero también escribe narrativa, y es bueno saberlo, pues ella dice que es una experiencia única. “Fue Juan Carlos Suárez quien me sugirió hacerlo. La casa grande es una novela corta, la historia de una nieta y su abuela. Fue considerada para ser parte del plan lector de la región Junín y fue una satisfacción muy especial; visitar los colegios y escuelas de la región y escuchar los comentarios y preguntas de cientos de niños.  El año 2016 en la página  cultura Luces del diario El Comercio (26 de diciembre) La casa Grande fue considerada como una de las novelas más destacadas de aquel año junto a La viajera del viento de Alonso Cueto; Cinco esquinas de Mario Vargas Llosa; Orgullosamente solos, de José Carlos Yrigoyen, bajo las consideraciones  de José Güich Rodriguez”. De ese modo, considera que la novela es una historia tierna y comprometida con los sueños de una niña y la experiencia de una abuela  en un espacio y tiempo que se entrelaza con las anécdotas de ambas en medio de la solidaridad, la muerte y la justicia.

Dice que ahora mismo está trabajando en una segunda novela y que escribir este tipo de libros exige un largo aliento, un continuo acercamiento a la historia, trabajar con un fichado diferente y que ordene los diferentes tiempos y espacios.

Teatro Expresión Huancayo.

Precisamente por ello, le preguntamos por su niñez, cómo fue que le nació la literatura como elemento artífice de su ser, y ella nos dice que era una niña muy curiosa, inquieta y con deseos de aprender. “Mi abuela fue clave en este proceso. Contaba historias, me hacía leer los periódicos y después preguntaba de qué trataban las noticias.  Muy recta, exigente y expresaba poco afecto. Eso forjó mi carácter perseverante e insistente. También me gustaba leer las letras de las canciones y la poesía de Neruda y Vallejo. Y desde muy niña escribía poemas a todo lo que me rodeaba: las flores, el gato negro, la mosca que dormía en el lomo de Layca (el perro de la casa), al río Mantaro, al eucalipto. Inventaba historias todo el tiempo y contaba cuentos a otros niños de una manera muy expresiva. Declamaba desde muy niña y gracias a una maestra de primaria desarrollé una memoria muy particular”, narra.

Su literatura está llena de filosofía. María Teresa Zúñiga nos dice que  Sófocles es muy especial para ella. Fue el autor trágico más representativo de la tragedia griega, coherente en sus actos como autor, como diplomático y como ser humano. “La belleza de sus textos, las historias y sobre todo el carácter de sus personajes. Asimismo, Bertold Brecht, dramaturgo alemán. Un constructor de historias  con una capacidad impresionante para mostrar la dialéctica de sus personajes. Y mi admiración y respeto por las actrices como Julia Varley del Odin teatro de Dinamarca y a Teresa Ralli  del grupo Yuyachkani de Perú”. Dice que la filosofía de sus textos, corresponde al tipo de personaje que representa, pues ellos son antihéroes, invisibles para muchos. Es el ser común que necesita expresar lo que siente y piensa. Entonces, construye para ellos una manera muy particular de decir los textos. No considera que enuncien fantasías, al contrario avizoran lo que los demás no ven, y ella misma afirma que no lo cambiaría, menos en el contexto actual, pues es necesario escuchar sus voces e interpretar lo que piensan.

Tenemos que saber que es algo que ha ido asimilando en los últimos tiempos respecto de la cantidad de obras teatrales. “He escrito más de 90 obras de teatro, para niños, jóvenes y profesionales, casi en un noventa por ciento han sido llevadas al escenario, para una dramaturga eso es muy significativo, varios de mis textos han sido traducidos al inglés, al francés y al portugués. Uno de los factores según la crítica es la universalidad de mis textos, su carácter humanista, el texto poético y significativo, y los personajes tan originales en medio de una historia que pretende retar al futuro. Considero que es parte de mi misión en este tiempo y espacio que me ha tocado existir. Y hoy en tiempos de pandemia mis personajes se levantan como una voz en el desierto para alertar al mundo”, continúa.

Y sobre los devenires, María Teresa Zúñiga dice que el futuro se ha vuelto muy incierto, “nuestra fecha de caducidad se acerca más y más. Considero que el futuro depende de seguir existiendo en este presente adverso.  No hay tiempo para retroceder o hacer una pausa. Seguiré como siempre, nadando contra la corriente. Agradecer todo el tiempo, a Dios, a la vida, a la existencia, a los amigos y, sobre todo, continuar en medio de los que amamos. Ya no quedan pausas”, finaliza.

Y ahora extiende las alas.

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