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Festival Cervantino: Pakilymau Rapa Nui, el primer grupo de rock latino-polinesio

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Foto: Carlos Juica. Festival Cervantino.

Escribe: Emiliano Ruiz Parra

Dicen que para el rock no hay edad. Hay que agregar: tampoco hay idioma ni vestimenta. Porque esas caras pintadas parecen de Kiss, pero no son Kiss. Y ese banjo recuerda a Johnny Cash. Y esa pelvis, a Elvis. Pero no es un banjo sino un ukulele. Y no es una banda de Texas sino Pakilymau Rapa Nui, el primer grupo de rock latino-polinesio.

Pakilymau Rapa Nui: fusión de country, rock and roll y metal con folklore polinesio. La noche del jueves 8 de octubre, en la Alhóndiga de Granaditas, el rock polinesio puso a rockear al público del XLIII Festival Internacional Cervantino (FIC) con el concierto Kuhane (espíritu).

Vienen desde el ombligo del mundo, desde el punto más alejado de la tierra: la Isla de Pascua, que ellos prefieren llamar Rapa Nui o mejor aún Te Pito O Te Henua. Son una municipalidad de Chile, pero Chile queda a cinco mil kilómetros. Culturalmente, los Rapa Nui pertenecen a las islas polinesias.

Si alguien dudaba que el rock es universal, debe asistir a un concierto de Pakilymau y su estética polinesia: collares de semillas; penachos, coderas y tobilleras de plumas; torsos y piernas pintadas con líneas blancas y negras que hacen curvas y espirales.

Y hay que ver bailar a Paki –vocalista del grupo– y ver que mueve la pelvis arriba, abajo. Pero no es la cadencia de Elvis, porque Paki combina el movimiento de caderas con danzas de guerra polinesias.

Foto: Carlos Juica. Festival Cervantino.

¿Y de qué tratan sus canciones? Difícil de saber. La lengua polinesia la hablan unas 2 mil 500 personas, poco menos de la mitad de los 6 mil habitantes de la isla de Pascua. Pero el líder del grupo, Lynn Rapu Tuki, le informa al público: ésta es de amor, y ésta otra, sobre las dificultades de nuestros ancestros para conseguir comida, ésta sobre los sueños.

En el escenario hay cinco músicos: Lynn Rapu (guitarra eléctrica), Paki (voz y danza) y Mario (batería), fundadores del grupo, los tres indígenas Rapa Nui que tenían un sueño a los 15 años y lo hicieron realidad a los 25: una banda de rock. Pero no, bandas de rock hay cientos. Pero banda de rock latino-polinesio una sola. Y de sus tres nombres hicieron el acrónimo: Paki-Lynn-Mario les dio Pakilymau.

Además de los tres fundadores, toca la guitarra acústica Hoko Ika, mitad mapuche (la etnia del sur de Chile) y mitad Rapa Nui. Y en el otro extremo del escenario toca la guitarra acústica un chileno puro, vestido como cualquier occidental, pero con los brazos pintados a la polinesia.

Foto: Carlos Juica. Festival Cervantino.

Al frente del escenario, casi en todas las canciones, ha estado una joven bailarina de piernas perfectas y una cadera que gira como si describiera el triángulo polinesio: Se llama Uri y durante el concierto se cambiará tres veces de ropa, una por cada extremo de ese triángulo: Hauwaii (Hawai), Aotearoa (Nueva Zelanda) y Te Pito o Te Henua (Pascua).

Lynn, Paki y Hoko cantan en Rapa Nui pero hablan en español chileno: Si-po, No-po. Ella-po. Harta pega (mucho trabajo). Paki reconoce entre el público una bandera chilena, la saluda con entusiasmo (“hoy le ganaremos en el futbol a Brasil, dice, de las eliminatorias de la Sub-22) y los llama sus coterráneos.

Coterráneos pero muy distintos. Lynn muestra su bíceps izquierdo: un tatuaje en rongorongo, unos glifos aún no descifrados que se hallaron en la Isla de Pascua. Habla de ella con orgullo: la única isla polinesia que inventó su propia escritura.

Haka-matara. Mata-tufa. Gritos de guerra polinesios que lanza Paki. Mueve la pelvis. Y suenan a metal. Y luego a rock and roll. Termina como country. Y cuando pareciera que todas las formas clásicas del rock se cantarán en Rapa Nui, entra el toere, un tambor que cambia el ritmo: una marcha bélica. Pero Uri y Paki lo bailan como si fueran al amor y no a la guerra.

Pakilymau rockea durante 45 minutos. Uri y Paki han bailado juntos o alternados. Hacen una pausa. Lynn Rapu le habla al público. Dice que su padre se embarcó a Chile en un bote con unos amigos, y que lo rescató un barco estadounidense en medio del mar. En Chile aprendió a tocar rancheras. Cuando regresó a Pascua conquistó a su esposa (futura madre de Lynn) cantando “Qué lindo es Jalisco, palabra de honor”.

Y tras ganarse al público con las referencias a la música mexicana, Lynn llama a una mujer y a un hombre a que suban al escenario. De saco beige y pantalón verde, un hombre de cabello cano trata de seguirle el ritmo a la cadencia de Uri. Lo pescaron de la primera fila, la VIP, y resulta ser Genaro Borrego Estrada, ex gobernador de Zacatecas, ex director general del IMSS, ex presidente nacional del PRI.

Luego convocan a cuatro mujeres y tres hombres. Les enseñan la danza de la fertilidad.

–Cuando yo diga Haka-Matura ustedes responden Huya-haha-matra –pide Lynn y les muestra cómo deben asentar los pies y subir los brazos.

El movimiento de caderas no pertenece a la tradición mexicana, y nuestros compatriotas hacen su mejor esfuerzo por imitar a Uri y a Paki, pero pareciera que están bailando la Macarena en lugar de la danza polinesia.

Después de más canciones de rock, Pakilymau toca La Adelita. Lynn es un admirador de Emiliano Zapata y Pancho Villa, y su ukulele le da un sabor Tex-Mex a la canción revolucionaria mexicana. Después cerrarán con Guantanamera, la canción inspirada en los versos de José Martí: “Con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar…”

Se despiden. Pero antes convocan al escenario a la productora del grupo: Maima, la esposa de Lynn. Ella viene de la otra punta del triángulo polinesio: Tahití, la isla que cautivó al francés Paul Gauguin. Y uno podría decir al verla: la modelo de Gauguin es todas las tahitianas, la misma que esta noche ha salido a agradecer y a bailar unos pasos al final del concierto.

Foto: Carlos Juica. Festival Cervantino.

El embajador cultural

Lynn Rapu Tuki, fundador de la banda Pakilymau, es promotor de la identidad Rapa Nui. Además de músico, es embajador de la cultura Rapa Nui y jefe de la oficina de enlace cultural de la isla. Los tatuajes de sus brazos están escritos en rongorongo, esa escritura no descifrada aún que fue hallada en Pascua. Y no usa el nombre de Pascua en ningún momento. La llama Rapa Nui. O mejor Te Pito O Te Hanua, el nombre que le dieron sus ancestros.

En entrevista, Lynn cuenta la historia de su banda: en 1996, apenas pasando la barrera de los 25 años, fundó dos grupos: Pakilymau Rapa Nui con dos amigos rockeros y Kari Kari, una compañía de ballet polinesio.

Pakilymau Rapa Nui es la faceta que fusiona; Kari Kari, la que preserva: 40 bailarines que, dice, se presentan hasta tres veces por semana en la isla. Ahora, casi 20 años después, Lynn Rapu Tuki ha delegado la dirección del ballet a su hijo, Hopu Man, de 24 años.

Con Pakilymau, Lynn Rapu ha llevado el rock latino-polinesio a capitales europeas, al sureste de Asia y a Moscú. El concierto Kuhane ha sido su primera presentación en México.

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