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ESPUELA DE ORIÓN

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El lenguaje académico: ¿Oscurantismo o presunción?

Por Juan Mujica


 

 Era el año 1995 y el tiempo en que empecé a prepararme en las conocidas y no tan conocidas “academias preuniversitarias”. Y como recordarán los que han estudiado en una o más, en ellas aprendemos todas las materias, o ese sería el objetivo. Sin embargo, en mi caso hubo un tiempo en que decidí especializarme en el apasionante curso de RV (Razonamiento Verbal). Curso en que aprendí progresivamente cuanta palabra y sinónimos y antónimos cruzaban por mi camino. Fue un tiempo en que me volví un imán de las palabras. Tanto así que conjuntamente con otros estudiantes conversábamos con aquellas palabras que habíamos aprendido.

¡¡¡Qué aburrido!!! –dirían a quienes llamo “La masa en declive”-. Sin embargo, así como hay aficionados al fútbol y otros apasionados por la lectura. A mí me gustaba y me gusta aprender nuevas palabras. Así que pasado un tiempo de reflexión, ya con una perspectiva madura, veo con preocupación que el lenguaje académico se puede haber inclinado –si es que no lo fue siempre- hacia una tendencia oscurantista. Si no tan solo escuchemos los noticieros, y oigamos a los periodistas experimentados. Por ejemplo: dicen “Los policías hicieron una revisión inopinada”, en vez de decir “Los policías hicieron una revisión inesperada”.
Y sin apartarnos mucho, solo oigamos a los políticos y economistas. De hecho que cuando era niño de seguro que no entendía más de cinco palabras que pronunciaban. Hoy en día para mi sorpresa, cuando oigo los noticieros puedo entender mucho más que hace 20 años. Eso quiere decir que valió la pena el esfuerzo. No obstante, que no se confunda la gente, ya que lo que hemos aprendido no es para hacer quedar mal a los que tienen un léxico limitado, sino que tan solo nos debe servir para no ser engañados ni envueltos en nubes de palabras aparentemente confusas. E incluso darles la mano a quienes ignoran muchos de los términos de la RAE (Real Academia Española).

Casi al terminar mis estudios de periodismo, hubo algunos amigos que en plena clase me preguntaron ¿cuántas palabras conoces? Pregunta que hasta ahora me hago, y sin embargo, en ese momento, me limité a responder: “600 palabras, creo”. Dicha respuesta que es aparentemente significativa es y seguirá siendo una minucia, una minúscula cifra para el universo de términos que tendría el castellano, ya que según MAD, el idioma español tendría 100 mil palabras y si contamos con todas las jergas académicas llegaría al medio millón.

Por tanto, que nadie se sienta un genio cuando tenga en su léxico 1000 palabras, ya que tan solo tendría el 1% del vocabulario de la RAE. Así que pasarán los años y de hecho que sin darnos cuenta seguiremos aprendiendo palabras. Aunque también seguirán las recalcitrantes empresas que le preguntan a la gente y/o candidatos a un empleo, si tiene “dominio del español”. Así como continuará habiendo gente que contesta “si, por supuesto”. Y más aún, gente que desea aprender otros idiomas cuando no dominan el nativo. Más aún personas, que ante un discurso programado o eventual que sigue diciendo “disculpen, no tengo palabras para agradecerles”.

Por tanto, no me queda más que desearles mucha suerte con su enriquecimiento de sus vocabularios, y a los que trabajan en la radio recordarles que en dicho campo no importa si son enciclopedias humanas, “ahí tienen que ser coloquiales, como si les hablasen a niños de 10 años”. Tal como me enseñaron en una academia de locución. Así que éxitos en sus respectivos desarrollos profesionales y sigan siendo sedientos lectores del conocimiento y pedagogos de la explicación y narraciones orales….”Solo sé que nada sé”.

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