Opinión

El presidente en la sombra

Lee la columna de Edwin Cavello.

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Alejandro Sánchez Sánchez es conocido en los medios como el dueño de la casa del pasaje Sarratea, lugar donde el presidente Pedro Castillo realizó una intensa actividad nocturna durante su campaña y también durante las primeras semanas de gobierno. En esa misma casa el empresario, dedicado a la importación de equipos médicos y al soporte y asesoría para empresas de Construcción, generó un fuerte vínculo con el actual presidente que data del año 2017, cuando Castillo Terrones, junto a miles de maestros, abarrotaron las calles de Lima con la recordada huelga magisterial.

En ese momento la figura de Pedro Castillo era simplemente la de un líder sindicalista, pero solo Alejandro Sánchez observó, gracias a esa intimidad, que cerca de él existía un potencial candidato presidencial. Teniendo claro eso, habría invertido ciegamente más de cuatro millones de soles en la candidatura a la presidencia de Pedro Castillo, una inversión que fue acompañada con frases como: “Palabra de maestro” y “No más pobres en un país rico”. Desde esa posición, el empresario chotano acaparó no solo el agradecimiento de Pedro Castillo Terrones, sino también un poder que le habría dado carta libre para decidir y actuar desde la sombra.

Una fuente de Palacio de Gobierno nos comentó que para poder trabajar al lado del presidente Pedro Castillo, tuvo primero que ir a la casa del pasaje Sarratea. “Alejandro Sánchez prácticamente me hizo una entrevista laboral en la casa de Sarratea, respondí todo lo que me preguntó, al finalizar me dijo que comenzaría a trabajar junto al equipo del presidente en Palacio”. Este testimonio nos permite entender que todos los personajes que desfilaron por la casa de Breña habrían pasado también por esta especie de entrevista laboral con el dueño de casa. Algunos habrían ido por puestos de trabajo y otros por oscuros negocios. Es decir, Alejandro Sánchez habría decidido no solo las designaciones de ministros y altos funcionarios del Gobierno, sino también la política aplicada durante los primeros doce meses de gobierno de Pedro Castillo Terrones.

Todo hombre que ostenta el poder, sabe que ese camino está pavimentado de hipocresía. Una hipocresía que le habría permitido tener cerca a los amigos, pero aún más cerca a sus enemigos.

Para algunas personas que fueron parte del poder de turno, la casa del pasaje Sarratea fue la sede de Palacio. Partiendo de esa tesis, se podría decir que Alejandro Sánchez —durante todos estos meses— habría sido el presidente en la sombra. Pero un hombre con poder no solo tiene que serlo, sino también parecerlo. Es por eso que, junto al presidente Pedro Castillo, Alejandro Sánchez viajó del 17 al 22 de septiembre a México y Estados Unidos, donde visitó la ciudad de Nueva York y Washington, uno de los epicentros de la política internacional. Lo curioso es que el presunto presidente en la sombra también se hospedó en el mismo hotel de Pedro Castillo, el exsindicalista que hoy arrastra seis investigaciones y que ha sido sindicado como cabecilla de una organización criminal. 

Las facturas de la campaña las pagó Alejandro Sánchez, pero las responsabilidades de la presunta corrupción las tendrá que pagar Pedro Castillo Terrones.

(Columna publicada en el diario La Razón)

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