Escribe Carlos Vargas
El imperialismo yanqui ha pasado de la preparación a la acción. Sus criminales sanciones económicas y la autoproclamación del presidente del parlamento burgués, Juan Guidó, como gobierno interino es prueba irrefutable de que esta no es una declaración más de intenciones sino la antesala política de una acción militar contra el gobierno burgués de Maduro. EEUU espera que sean los propios jefes militares de Venezuela los que saquen a Maduro, de no ser así, EEUU ha amenazado con la invasión militar, una opción que el mismo Guidó está considerando con el pretexto de garantizar el pase de “ayuda humanitaria” [i].
Esto no significa, por supuesto,
que el gobierno de Maduro sea “anti-imperialista”. Si realmente lo fuera no se
jactaría de haber pagado 74 mil millones de dólares a la banca extranjera[ii],
no permitiría que la petrolera yanqui Chevron sea dueña de la tercera parte de
PDVSA, no habría rematado el Arco Minero del Orinoco a un centenar de
transnacionales; una política entreguista esencialmente idéntica a la de Hugo
Chávez. Lo que sucede es que EEUU ya no quiere repartir sus ganancias en Venezuela
con la burguesía bolivariana y con las empresas estatales de China y Rusia
endeudadas con el FMI. Ya no quiere negociar, lo quiere todo, necesita todo[iii],
más aún cuando está amenazado por la crisis y el avance silencioso del
imperialismo alemán.
Sin embargo, no basta con querer,
es necesario poder. Antes de tomar la decisión final y para evitar un golpe
fallido como en abril del 2002, EEUU está midiendo cuidadosamente la
correlación de fuerzas entre las clases. Como dijo Trotsky, los distintos regímenes
del Estado burgués se apoyan de una manera u otra en la pequeña-burguesía, que
siempre vacila entre el proletariado y la burguesía. En Venezuela, como en
todos los países atrasados, existe una dictadura bonapartista que apoyada en la
clase media “oscila” entre la burguesía y el proletariado. Pero este
bonapartismo semicolonial es, como explicó Trotsky, “sui generis” porque esta
oscilación se da entre la burguesía imperialista y las clases sociales de la
nación oprimida. De estas oscilaciones surgen gobiernos burgueses “de derecha”
y gobiernos burgueses “de izquierda” cuya estabilidad depende siempre del apoyo
político de la pequeña-burguesía.
EEUU ya comprendió que en
Venezuela, a diferencia de Argentina, Chile, Perú, Colombia o Brasil, no puede
contar con el suficiente apoyo electoral de la clase media. Es por esta razón
que no ve otra alternativa que la intervención militar como en Honduras,
Paraguay o Haití. Sin embargo, incluso esta intervención necesita cierto apoyo
“popular” y esto es lo que EEUU está evaluando. Es evidente que existen
condiciones para un golpe militar contra Maduro, la marcha reaccionaria del 23
de enero es prueba de ello. Sin embargo, la mayoría de oficiales de Venezuela
se declaran aún “fieles” a Maduro. EEUU amenaza, entonces, con la invasión militar,
sin embargo esta opción podría contar con mucho menos respaldo. El “Grupo de
Lima” se ha pronunciado en contra, por ejemplo[iv].
Esta ofensiva de EEUU no es solo
contra Venezuela sino contra la revolución latinoamericana iniciada hace 20
años atrás en Ecuador y reimpulsada hoy en Nicaragua[v].
Este proceso revolucionario se ha caracterizado por su ritmo lento impuesto por
los dirigentes reformistas que han congelado la lucha del proletariado en una
etapa intermedia, de transición, impidiendo su autoorganización, su armamento y
todo contacto con los soldados rasos. Sobre esta base resucitaron el mito de la
“vía pacífica al socialismo” y lo llamaron “del siglo XXI”[vi]
para diferenciarlo de la URSS estalinista que también defendieron sin crítica. Y
el resultado de esta política contrarrevolucionaria del reformismo es la imposición
del trabajo forzado[vii],
la derechización de la pequeña-burguesía y un nuevo “Plan Cóndor” contra las
organizaciones obreras.
[i]
<https://elcomercio.pe/mundo/venezuela/juan-guaido-descarta-autorizar-intervencion-militar-estados-unidos-venezuela-entrevista-noticia-605825>
[ii]
<https://www.efe.com/efe/america/economia/maduro-anuncia-la-reestructuracion-de-deuda-externa-y-el-pago-por-74-000-millones/20000011-3483695>
[iii]
Un ejemplo de esto se puede ver en el conflicto con la transnacional Exxon
Mobil en relación a los pozos petroleros de “Liza” en el mar de Guyana,
disputados territorialmente con Venezuela. <https://www.washingtonpost.com/business/why-venezuela-is-clashing-with-its-old-foe-exxon-again/2019/01/07/2fbf939a-12bd-11e9-ab79-30cd4f7926f2_story.html>
[iv]
<https://gestion.pe/mundo/grupo-lima-pide-cambio-gobierno-venezuela-fuerza-declaracion-ottawa-257795>
[v]
<http://nrci.org/blog/2018/07/26/nicaragua-y-haiti-una-sola-lucha-por-la-revolucion-socialista-mundial/>
[vi]
<http://nrci.org/blog/2017/10/16/venezuela-la-crisis-del-capitalismo-del-siglo-xxi/>
[vii]
Ver la resolución ministerial n.° 9855 de julio del 2016. <http://www.juris-line.com.ve/data/files/3499.pdf>