Política

Cambios en el Gabinete

Son seis los ministros más cuestionados y menos productivos de la gestión. Desde Palacio se estaría buscando alejar a los ministros vinculados al terrorismo y a Vladimir Cerrón.

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Los enfrentamientos del Ejecutivo con el Congreso de la República han provocado gran preocupación en Palacio. Estos roces generaron un visible desgaste del Gabinete Bellido. A esto se suma que hay ministros que no han dado la talla y en los próximos días serían remplazados. “Sin resultados no hay continuidad”, se escuchó desde la Casa de Pizarro.

Según fuentes palaciegas, los ministros que serían retirados del Gabinete son: Ciro Gálvez (Ministerio de Cultura); Íber Maraví (Ministerio de Trabajo); Anahí Durand (Ministerio de la Mujer); Walter Ayala (Ministerio de Defensa); Hernando Cevallos (Ministerio de Salud) e Iván Merino Aguirre (Ministerio de Energía). Los motivos obedecen a que no han realizado una labor sólida para mejorar la gestión del Gobierno del Presidente Castillo, pero la mochila más pesada que cargan sobre sus hombros, tiene que ver con los antecedentes personales de cada uno de ellos. Es decir, la presencia de los mencionados ministros ha generado un visible talón de Aquiles para el gobierno.

Ciro Gálvez, el rebelde

El ministro de Cultura llegó con la posibilidad de realizar una gestión diferente en el MINCUL, pero desde su llegada se ha preocupado más en viajar por el Perú desatendiendo la principal tarea de la cartera que tuvo como asesor a Richard Swing: limpiar la corrupción enquista en la sede central de San Borja. Desde Palacio señalan que Gálvez no contesta el teléfono, demora en ejecutar las órdenes de Presidencia y PCM, y, además, anda más preocupado en colocar a su gente de RUNA.
 

Otro punto débil del ministro Gálvez, es que desconoce demasiado el sector, puede hablar o insultar en quechua, pero sobre la problemática cultural del país sabe muy poco. Además, dentro de sus antecedentes, en Palacio no ven con buenos ojos que lo hayan identificado como el notario de Vladimir Cerrón en la compra de inmuebles en Huancayo. ¿A quién responde Gálvez?

Íber Maraví, su pasado lo condena

Maraví tiene un pasado oscuro, mejor dicho, demasiado rojo. Su pasado lo condena. Sus vínculos con Sendero Luminoso y con el Conare-Sutep, (una especie de facción radical vinculada al Movadef) no ha permitido dar ni siquiera el primer paso de la supuesta reforma laboral prometida por el presidente Castillo. Las últimas dos semanas el aparato de comunicaciones del Ministerio de Trabajo solo ha servido para ‘chalequear’ las explosivas denuncias y cuestionamientos contra el ministro más débil del actual gobierno. “No trabaja ni deja trabajar”, repiten en Palacio.

A pesar de existir presiones desde Perú Libre, el nombre de Maraví encabeza la lista de los que quedarán fuera. Incluso, nos comentan, que ahora ni el partido de Verónika Mendoza lo quiere cobijar. Su vinculación con la terrorista Edith Lagos ha terminado siendo el golpe final de su entierro político.

Anahí Durand, amores que matan

La ministra de la Mujer sabe que sus días en el Ejecutivo están contados. A pesar de que se defiende respondiendo que viene del mundo académico por su experiencia como profesora en la Universidad San Marcos, su pasado la posiciona como una de las ministras más cuestionadas del actual gabinete. Ella ha denunciado que es víctima de “acoso político” por parte del sector de la oposición ya que la vinculan con el terrorismo solo por haber sido pareja del ciudadano chileno Alejandro Astorga Valdés, miembro del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA).

Lo que claramente ha comprendido el presidente Castillo, es que las relaciones con terroristas, así sean del pasado o del presente, no ayudan a cimentar la confianza en el Gobierno. A esto se suma que desde que asumió el cargo, el Ministerio de la Mujer sigue en piloto automático, y por más que su equipo de prensa trata de promocionar reuniones con alcaldesas, su energía la gasta en victimizarse. Por el momento lo único que le queda, es el respaldo de Nuevo Perú, porque en el círculo palaciego, ya le bajaron el dedo.

Walter Ayala, el cesado

El ministro de Defensa jugó todas sus fichas para agradar al presidente Pedro Castillo, una de ellas fue la denuncia penal por crimen organizado que presentó contra el periodista Beto Ortiz, conductor del programa Beto A Saber.  El argumento de la denuncia fue por ser presunto autor de diversos delitos usando un programa periodístico como aparato de amedrentamiento para neutralizar toda actividad opositora a los intereses de grupos de poder.

Ayala arrastra un pasado vergonzoso en la Policía Nacional del Perú (PNP), su salida poco honorable de esa institución policial sigue generando duras críticas de los altos mandos de las Fuerzas Armadas. En reuniones privadas, han aconsejado al presidente que lo cambie antes de que se inicie la primavera. Ojo, no se referían al cambio de estación.

Hernando Cevallos, se la lleva fácil

El ministro de Salud se siente seguro, cree que utilizar el fútbol es una buena forma de tener presencia positiva en los medios. Lo que no sabe, es que luego de revisar su gestión, en el informe presentado figura en rojo. El argumento principal de su salida, sería que el MINSA no ha cumplido con atender las principales necesidades del llamado “pueblo”. Palabra que el presidente Castillo repitió una y otra vez en campaña.

Cevallos no responde a la prensa que lo cuestiona, y dentro de su círculo de confianza se comenta que tiene un ego colosal que puede llegar a creer que tocando a la gente con las manos los podrá curar. La realidad es que el sistema de salud en el Perú sigue en crisis, con hospitales desabastecidos, sin camas y con el personal sanitario que no cobra desde hace tres meses.

Iván Merino Aguirre, el amigo de Cerrón

Llegó a convertirse en ministro de Energía y Minas sin contar con un título profesional registrado en SUNEDU, lo más resaltante de su currículo es que se le vincula con Vladimir Cerrón. Dentro de su experiencia laboral figura que ha sido gerente general de las empresas Sur Instituto de Desarrollo e Investigación y Sur Escuela Superior de Gestión S.A.C

Según el portal El Foco, el ministro Merino, “no solo se dedicó a las consultorías, sino también a la edición de libros. El sello fundado por Merino es Sur Editorial, y fue creado para elaborar textos académicos. La editorial, sin embargo, se dedicó a hacer propaganda vía Facebook y su blog afín a Perú Libre y lanzar ataques a otros sectores de la izquierda, como Nuevo Perú o Frente Amplio”.

Aunque no lo dicen abiertamente, en Palacio lo que buscan es deshacerse de los ministros vinculados al terrorismo y a Vladimir Cerrón. Esto generó hace unos días discusiones acaloradas en la facción castillista y la de Perú Libre. Nuestra fuente en Palacio, nos asegura que lo que ha dejado claro el presidente, es que no se dejará pisar el sombrero.

Mientras esto ocurre, ayer el Consejo de Ministros le dijo NO al Decreto Supremo que presentó el ministro Aníbal Torres para la incineración del cuerpo del terrorista Abimael Guzmán.

El gobierno prefirió pasar el “Fin de semana con el muerto”.

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