Opinión

Beppie, de Johan van der Keuken (1965)

Lee la columna de Mario Castro Cobos

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Cuál es la magia de van der Keuken, que hace que me conmueva casi inmediatamente. Por qué el cine. Pregunta que te harías cualquier día. Cómo es que llegas a otro ser humano. Y de una manera espontánea, natural, directa, sin drama, y claro, aquí, con una cámara; entonces el sub-texto o el texto sin más es que se produce una suerte de intercambio, de comunicación de corazón a corazón. Entre tú y a quien filmas. Entre la película y quien sea que la vea. La cámara registra ese evento extraordinario. No todos los cineastas lo logran, y aún menos lo logran de esta forma…

Y sí, absolutamente piensas en un mundo en que la gente fuera y viviera así. Sin pensarlo, ella se da, se entrega, se expresa volcándose masivamente para la película.

Veo los planos, que se suceden como en una ola, su energía, su exactitud, su delicadeza, su ‘azarosa pertinencia’, su cálculo intuitivo, veo ese blanco y negro profundo que me transporta al juego documental, y en conjunto a una idea de estar en el centro de la vida, vivo, no importa si los hechos vividos están entre los más rutinarios, incluso vulgares, pero igual hay algo ahí…

Entre tantos, me viene a la mente ese plano tan potente y tan pleno, ese close up de la niña, esa amplificación concentrada, es como si la cámara casi sostuviera su cara entre las manos, queriéndola, valorándola, escuchándola, acompañándola en ‘el camino de la vida’. Repito, sin drama, no hay necesidad.   

Beppie me transmite (siendo el retrato que es y no una película-manifiesto anarquista) la libertad de los niños en Cero en conducta, de Jean Vigo, y, en ese sentido no falta la opresión del sistema, la mecanización en tablas de multiplicar y canciones tontas, que, eso sí, no parecen minarla, o que parece aceptar y asimilar.

Johan van der Keuken se juega entero a un rostro, a la vivacidad de gestos y matices, de sonrisas y muecas, a la variabilidad bastante transparente de una niña como todas y como ninguna…

La película termina más o menos como empieza. Con sus zapatitos, con sus piernas largas, y con su voz que nos ha llevado por su mente, por su inmersión, por su pertenencia a una vida, porque esta película tiene el don de captar el constante destello del milagro.

Película. https://www.youtube.com/watch?v=NSCpdIaQARA

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