Opinión

Barranco de aniversario

Lee la columna de Luis Felipe Alpaca

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El 26 de octubre de 1874 se fundó Barranco. En esta comarca en tiempos prehispánicos, los pescadores bajaban a pescar y adoraban a su deidad Sulcovilca.

A inicios del siglo XIX, en Barranco surgieron huertas con frondosos pacayares, las más conocidas eran Larrión, San Antonio, Premio Real y La Condesa.  Flora Tristán en 1834 cuando pasó por Barranco, mencionó: “Atravesamos el Barranco, pequeña aldea situada entre abundante follaje, grandes árboles y mucha agua… al dejar este oasis, no había sino tierras áridas hasta Chorrillos”.

Luego del saqueo del ejército chileno, el 14 de enero de 1881, La Ermita fue destruida, pero el padre Manuel de la Fuente Chávez impulsó su reconstrucción.

Durante la República, las colonias europeas llegaron al barrio y edificaron grandes casonas. Asimismo, la clase intelectual se afincó en Barranco y se hizo célebre por albergar a poetas como Juan parra del Riego, Manuel Gonzales Prada, José María Eguren, Abraham Valdelomar, Martin Adán, Blanca Varela, Juan de Arona, y el historiador José Antonio del Busto.

Barranco es un distrito maravilloso que tiene un legado histórico y cultural invaluable; sin embargo, esa tradición, actualmente subsiste en los catálogos de turismo.

Las industrias culturales en Barranco no existen. Barranco nunca tuvo, ni tiene un Centro Cultural Municipal. Nunca tuvo, ni tiene una Galería de Arte Municipal. Nunca tuvo, ni tiene una Feria Internacional del Libro. Tampoco tuvo, ni tiene un Festival de Cine. Nunca tuvo, ni tiene una Bienal de Arte. Nunca tuvo, ni tiene un Festival de Teatro, tanto en las calles, como en recintos cerrados.

Nunca tuvo, ni tiene en la playa, un Festival Internacional de la Canción de Barranco (como era el Festival de Ancón y lo es, en el Festival de Viña Del Mar). Tampoco tiene las tradicionales retretas de antaño, ni el emblemático Carnaval de Barranco, que reunía a todos los barranquinos en una fiesta musical que nació en 1916, creada por Don Pedro de Osma.

Barranco nunca tuvo, ni tiene una Ruta Literaria y tampoco una Ruta Artística, como existe en otras ciudades del mundo, en honor a la cultura.

Y ahora que pretendan “venderlo” como un distrito “cultural”, solo por organizar “eventitos” anodinos cada año durante su aniversario de octubre, realmente es de mal gusto y se convierte en un tremendo embuste.

(Columna publicada en Diario UNO)

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