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BAILANDO AL SON DEL CHE GUEVARA

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Llegamos al ambiente caribeño del COHIBA CLUB para deleitarnos con una noche placentera de humor y ritmos musicales; y nos sorprende la aparición escénica del CHE GUEVARA interpretado por Pablo Saldarriaga. ¿La revolución en stand-up comedy? ¿Y cómo es eso chico?

El CHE no es una interpretación histórica y menos la mímesis del personaje político. Es la reencarnación del ícono que todos consumimos y al cual hemos endiosado, defendido, cuestionado, olvidado, retomado, replanteado, asumido. Me pregunto si todos en la platea, con una edad promedio entre 25 y 45 años conocen al CHE y para que no quepan dudas, la producción se ha encargado de colocar una pantalla multimedia donde aparecen links inventados  y  fotos históricas convertidas en memes, eso nos da un doble distanciamiento de la realidad, quiebre necesario para mantener el estilo de la comedia tropical.

El CHE GUEVARA es entonces una reconstrucción de nuestro imaginario colectivo, se acerca más al mito mismo construido alrededor de su vida, no escapa de su grandiosidad ni tampoco de su humanidad. Nos cuenta su viaje por Latinoamérica, su relación con la Cuba de Fidel, sus amoríos inevitables en la aventura de  guerrero. Y todo esto adquiere un matiz hilarante que desata las risotadas del público cuando los músicos del espectáculo le recuerdan al CHE que él es argentino, y que deje de hablar como  cubano. Uno de los logros más fascinantes acentuados muy bien por el actor.

Lo contemporáneo se plasma en las composiciones musicales interpretadas por 5 excelentes músicos, de quienes quisiéramos escuchar un poco más, sobre todo cuando se interrelacionan con el CHE, ya sea con sus textos o con sonidos. Es un punto que falta desarrollar. Sin embargo, gozamos mucho todas las versiones influenciadas por el son caribeño de los temas de los “Rolling Stones” justamente el ícono de rock, también transformado en mito representativo del mundo internacional a diferencia del encierro de una isla , donde la lengua roja se transforma en un símbolo de consumo mientras mantiene su signo de rebelión frente al status quo.  Al escuchar estos temas nuestros cuerpos bailan porque hay un latido latino que despierta.

Y es ahí cuando viene la carne del asunto. Porque el CHE GUEVARA no ha venido a hablarnos de la historia que ya pasó sino lo que está aconteciendo. No muestra el pasado como una verdad absoluta sino con la crudeza absurda de sus contradicciones. Nos recuerda el significado detrás de la imagen que está impresa en los polos, en los afiches, en los graffitis y tantas otras repeticiones que se quedan sólo en la forma y que quisieran apropiarse por ese tiempo de una sola versión de los sucesos.  Nos invita a comprar su mershidising mientras nos explica que significa usarlo. Y todo esto en medio de carcajadas de una sala llena que debe repetirse muchas veces más. Un excelente espectáculo de comedia directa, inteligente, para un público que no sólo quiere perderse en el entretenimiento, sino reconocer su pensamiento en el escenario. Es decir, dialogar a través de la risa, la música latina y el silencio.

EL CHE Y LOS ROLLING STONES  creación y dramaturgia de PABLO SALDARRIAGA con la orquesta SON REVOLUCIÓN  Trompeta: Ramses Tolón, Piano: Julio Guillermo, Saxo : Aldo de Dios, Percusión : Arturo Miranda, Bajo:  Mario Cuba.

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