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A propósito del autismo

Me es imposible dejar de pensar cómo un ministro de Educación, que se supone estar preparado profesionalmente para dicha cartera, no se haya tomado el tiempo en investigar, aunque sea lo esencial, sobre el Trastorno del Espectro del Autismo (TEA) para no decir semejantes disparates en señal abierta.

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Por: Raúl Villavicencio H.

Hace muchos años, durante mi época veinteañera, escuchaba frecuentemente que los chicos de mi edad se insultaban diciendo “fuera, autista” o “cállate, autista”, entre otros improperios irrepetibles. Ignorante de esa palabra me decidí por averiguar de qué se trataba y si realmente implicaba un insulto.

Revisando varias páginas de salud referentes al autismo entendí que se trataba de una condición de la persona y no una enfermedad, reflejadas en cómo la persona autista percibe el entorno que lo rodea, sean los sonidos, las multitudes, los espacios, o muchos otros aspectos.

También entendí que existe todo un “espectro” de autismo, presentándose los primeros síntomas en los primeros años de la persona. Estos pueden ser la falta de concentración, la disociación repentina, el apartamiento social, los cambios repentinos en el comportamiento llegando incluso a arrebatos violentos o de autolesión.

Todo ello representa un reto para los especialistas para concluir el nivel de autismo en un individuo, sin embargo, todos concluyen que en los casos más leves y hasta intermedios la persona, en su etapa adulta, puede realizar su vida de manera cotidiana.

Para casos famosos se puede mencionar que posiblemente genios en su rama como Elon Musk, Nokola Tesla, Beethoven, Mozart, Isaac Newton o Albert Einstein presentaban los síntomas del autismo.

Me es imposible dejar de pensar cómo un ministro de Educación, que se supone estar preparado profesionalmente para dicha cartera, no se haya tomado el tiempo en investigar, aunque sea lo esencial, sobre el Trastorno del Espectro del Autismo (TEA) para no decir semejantes disparates en señal abierta.

Más allá de su supina ignorancia al respecto, el único punto positivo rescatable es que más personas se han puesto a investigar sobre esa condición que afecta la configuración del sistema nervioso y al funcionamiento cerebral. También programas radiales y televisivos vienen abordando el tema, informando sobre las causas y complicaciones.

Nunca es tarde para aprender un nuevo tema y la internet cuenta con muchos informes, documentales, conversatorios o testimonios de las propias personas que tienen esa condición. Se le sugiere al ministro de Educación, y a todos en general, tomarse unos minutos del día para estar al tanto del TEA, evitándose bochornosos incidentes que solo podrían entenderse que salgan de la boca de un adolescente poco preparado.

Columna publicada en el Diario Uno.

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