Opinión

A don Porfirio Vásquez

Lee la columna de Luis Felipe Alpaca

Published

on

Don Porfirio Vásquez Aparicio nació el 04 de noviembre de 1902 y murió en 1971 a los 68 años, dejándonos un legado indeleble en la cultura negra del Perú.  En el pueblito Aucallama, en Huaral, desde épocas de la colonia migró una población de origen africano, y se convirtió en tierra de cantores, brujos, galleros, y fieles devotos de la virgen del Rosario. Allí vivieron los Vásquez, y nunca se imaginaron que se convertirían en un emblema negroide en el Perú.

Los ritmos negros existen en las costas peruanas, desde que surgió el mestizaje cultural en el Virreinato, hasta afincarse en la República. Generalmente, era cultivado por clanes; de ahí, que en pleno siglo XX tuvimos a Los Vásquez, Los Santa Cruz y los de La Colina.

Porfirio desde niño se inició en el zapateo y el socabón. A los 20 años llegó a Lima para trabajar en el canódromo Lima Kennel Park en Breña, hasta 1945; sin embargo, nunca dejó de cultivar el arte musical. Mientras destacaba como guitarrista, cantor de marinera, decimista, zapateador y compositor, contrajo nupcias con Susana Díaz.

Al zambo le llamaban “El amigazo”, y sus decimas tenían harta picardía, como la titulada: “Yo nunca tendré mujer”. Tal es así, que motivó a Nicomedes Santa Cruz a cultivar la décima para difundirla por el mundo. Precisamente, la primera decima de Nicomedes la creó en honor a Porfirio y se llama A don Porfirio Vásquez — “criollo no — criollazo —le llaman el amigazo —su nombre, Porfirio Vásquez…”.

El criollazo también enseñaba danzas y guitarra en las zonas más fichas de Lima y logró que la música negra resurja en los años cincuenta, tras haber sido injustamente relegada. Con sus 8 hijos a cuestas, y con parte de ellos, formó el grupo “Porfirio Vásquez y sus hijos”.

Entre amigos, músicos, familiares y seguidores, formaban grandes jaranas en la casa de los Vásquez, en Condevilla, donde el festejo con zapateo incluido, duraba tres días.

Lamentablemente Porfirio partió… pero nunca se le dejó de considerar como el verdadero patriarca de la música negra peruana. En homenaje a su memoria, su hermano Abelardo Vásquez, junto a su esposa Marilú, en 1984 fundaron la “Peña Don Porfirio”, primero en el jirón Tumbes y finalmente en Manuel Segura, ambos en Barranco.     

Comentarios
Click to comment

Trending

Exit mobile version