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Presidente Sagasti sigue el modelo Vizcarra en pandemia

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Los que manejamos información ya vislumbrábamos lo que iba anunciar el presidente Francisco Sagasti; sin embargo, la mayoría de peruanos de a pie, hasta hoy no se reponen de la noticia del nuevo confinamiento. Es decir, ellos ahora se preguntan ¿Cómo hago para llevar el sustento a mi casa? ¿Qué pasará mañana en mi trabajo… me despedirán? ¿Ahora cómo pago la cuenta de alquiler? ¿Acaso los bancos tendrán tolerancia ante mis vencimientos?  ¿Cómo hago para vender mis emolientes? ¿mi canchita? ¿mi broster y salchipapa al paso?

Esta apreciación quizá suene algo prosaica; sin embargo, es nuestra realidad y la de ese 70% de la PEA que vive el día a día, a salto de mata, a causa de una feroz informalidad que ya está institucionalizada en nuestro país.

Por otro lado, existe una visión sanitaria que la ejercen los médicos, los epidemiólogos y otros especialistas que, de alguna forma, concientizan a los administradores del Estado para que no se eviten las medidas de bioseguridad y prevención; todo, con el objetivo primordial de cautelar la vida humana. Claro que la vida humana es lo primordial; pero también es inmoral, cogerse de un principio fundamental para aplacar incompetencias, falencias de gestión y actos de corrupción, como pasó en el gobierno anterior que aprovechó la pandemia para compras fraudulentas, y millonarios gastos en equipos, y pruebas serológicas que no servían para nada.

Todos ya hemos vivido un confinamiento durante el 2020 y los resultados han sido catastróficos, porque la economía nacional se quebró y los contagios y las muertes, de todas formas, se incrementaron. Entiendo, que lo primero que se nos puede venir a la mente, es: —Eso fue por culpa de la gente irresponsable e ignorante que salía a las calles—que eso sea cierto, no es la discusión del momento. Sin embargo, ¿En qué escenario estaríamos hoy si es que se hubieran construido masivas plantas de oxígeno, e importado miles de ventiladores artificiales? ¿Y que no se hayan desmontado los hospitales de campaña? o ¿que no se hayan despedido a cientos de médicos intensivistas? o ¿que se hayan comprado millones de pruebas moleculares para luego aplicar testeos y focalizaciones verosímiles? Y, por último; que se hayan adquirido con celeridad millones de vacunas para el resto de la población.

Evidentemente, eso no pasó y ya no podemos llorar sobre leche derramada; no obstante, lo que es insostenible es ese afán de hacer experimentos con la población, como si fuéramos conejillos de indias. En estos momentos, con la nueva medida impuesta por Francisco Sagasti se están vulnerando derechos fundamentales como el de libre tránsito, y el derecho al trabajo. ¿Acaso ese dizque bono de S/600 soles, llegará a toda la gente? ¿Acaso se abonará esta semana?

La cuarentena absoluta, es una forma sigilosa de someter y manipular a los administrados y para eso, los medios de comunicación cumplen una labor de esbirros a la orden del “encargado” de palacio. ¿Será cierto que esta cuarentena durará 15 días? Esto es solo el comienzo ¿Acaso no vimos ayer a Martín Vizcarra ser entrevistado en el canal del Estado para pedir que se pospongan las elecciones? Mientras Sagasti daba su mensaje a la nación, el conductor de TV Perú le permitía al “vacado” dar un mensaje subliminal.

Basta de componendas. Ahora con el cuento de la cuarentena, es probable que el gobierno morado salga luego con un mensaje a la nación donde se anuncie que por fines sanitarios se prorrogan las elecciones. Y si eso se cumple, nos pintaría de cuerpo entero el despropósito que ha significado ese grupo de morados que hoy están emborrachados de poder. Y las implicancias serían funestas.

A todos esos científicos sociales oenegeros que hoy asesoran a la “encargatura sagastiana”, y a todos esos profesionales de gabinete que nunca pisaron una periferia o el más alejado de los anexos en la entraña nacional, se les exhorta a que mejor dejen los Power Point y que caminen con sus sandalias por las calles y los mercados, para que comprendan el mundo fáctico y al menos cojan algo de empatía y solidaridad. Porque la gente que vive el día a día, ya no soportará un confinamiento más y solo desea salir a las calles para ganarse la vida y dar de comer a su familia; e incluso, preferirán morir de Covid, más no de hambre. 

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Prensa y poder en el Perú

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Con honrosas excepciones, una de las cuales son diarios que ejercen con eficacia un periodismo independiente y objetivo, el panorama de la prensa nacional está signado por la manipulación de la información y la desinformación.

En el Perú, la mayoría de empresarios periodísticos utilizan su poder para dictaminar qué enfoque deben tener las informaciones, cuáles serán omitidas o manipuladas, qué campañas periodísticas hay que hacer para favorecer o desprestigiar a alguna persona o algún sector de la sociedad.

En mi reciente artículo “’Ciudadano Kane’: una metáfora de la prensa y el poder en el Perú”, sostuve que: “El personaje de la película [Citizen Kane, 1941], también usa su cadena de periódicos para influenciar en los electores de su candidatura a la presidencia de los Estados Unidos. Lo vemos ahora en el Perú, donde grandes grupos que manejan periódicos y canales de radio, televisión e internet, colocan a sus candidatos preferidos e intentan hundir a los que no son de su entorno”.

Esta es una práctica muy presente en medios de comunicación, especialmente la prensa escrita en el Perú, ligada a la desinformación y la manipulación de la información, donde los empresarios deciden qué se publica y qué no se publica en un periódico, de acuerdo a sus intereses personales, olvidando inclusive que un medio de comunicación tiene el deber de informar con veracidad, objetividad e imparcialidad, y que su principal destinatario, el público (los lectores) tienen el derecho a leer noticias y opiniones veraces, trascendentes.

Aunque los medios de comunicación surgieron a partir del idealismo y del servicio social, de querer hacer las cosas bien, de luchar por el progreso de su comunidad, pero en el ascenso vertiginoso de la popularidad esta inicial pureza se va trastocando y evoluciona gradualmente en una implacable búsqueda de poder.

Por ejemplo, el grupo editorial más grande del Perú manejado por una familia, nace a fines del siglo XIX con el ideal de hacer un periodismo al servicio del país, ahora controla más de la mitad de los medios de comunicación, y entre ellos maneja periódicos de corte sensacionalista, que exaltan en sus primeras planas hechos delincuenciales o, en otros casos, dan cobertura excesiva a la vida privada y romances de farándula, ventilando los trapos sucios de ciertos personajes intrascendentes de la televisión. ¿A quién le importa esto?

En cuanto al llamado “derecho de la información”, la libertad de expresión y el derecho de expresión, no son sino caras de la misma moneda del “deber de informar”. Yo tengo el derecho de informar, pero antes tengo el deber de formarme en los rectos principios éticos y en aprender todas las técnicas que me permitan desempeñar bien mi deber, según lo ha explicado el Dr. José María Desantes Guanter y la Dra. Marisa Aguirre Nieto, estudiosos del Derecho de la Información.

En este contexto actual de crisis global, debemos señalar que el estado de la economía peruana representa una desventaja para el próximo gobierno electo, después de haber soportado el embate de una pandemia que hizo caer el PBI un 11,12% y que lanzó a dos millones de habitantes al desempleo en 2020.

La Conferencia Episcopal Peruana, literalmente “Conferencia de los Obispos del Perú” ante todo recuerdan que “en el último lustro, la democracia peruana ha sido seriamente afectada por haber tenido cuatro presidentes y dos congresos distintos”, lo que no ha permitido que el país “camine hacia el desarrollo integral” y la consolidación de su institucionalidad democrática, ni tampoco “hacer frente eficazmente a la pandemia que está causando mucho sufrimiento en nuestra población”.

A lo largo de los años el periodismo ha fluctuado entre el compromiso, la indiferencia y la parcialización respecto de los fenómenos sociales. En la actualidad hagamos de los medios de comunicación una herramienta ética para anunciar el Perú actual.

(*) Escritor, poeta, editor y sociólogo. Presidente del Instituto Peruano de la Juventud (IPJ) y director de Editorial Río Negro.

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La corrupción no quiere dejar el poder

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Durante el primer gobierno de Alan García en 1985, el Perú entró en un trance que le ha generado pesadillas, insomnios, gases y una intoxicación iniciada por el dólar MUC. Luego llegó el fujimorismo con el lema: “Honradez, tecnología y trabajo”, y nos jodimos casi todos. La dictadura generó un sistema de corrupción donde solo algunas familias de “buen apellido”, dueños de medios de comunicación y empresarios, acumularon inmensas riquezas a costa de la tragedia de un país.

Hoy, muchos de aquellos beneficiados se han lavado la cara, pero sobre sus hojas de vida ha quedado marcado su servicio al fujimorismo a cambio de montañas de dólares bien apilados sobre la mesita del SIN. Los jóvenes de hoy no los conocen porque esos personajes se han reciclado y cada vez que pueden se sacuden del fujimorismo y lo atacan para crear distancia del plato del cual se alimentaron.

Después de la caída de la dictadura de Alberto Fujimori, llegó Valentín Paniagua, y todos creímos que habíamos recuperado la “democracia”. Era el año 2001 y las nuevas elecciones pusieron como presidente a Alejandro Toledo. El gobierno toledista solo se dedicó a arar el terreno para las llamadas ONG’s y desde ese momento el Perú cayó en manos de una nueva dictadura. Hablo de la dictadura caviar, personajes que aprendieron a vivir sin trabajar. Zánganos que con el tiempo han creado movimientos políticos y han jugado en pared con vientres de alquiler, con una única finalidad de continuar viviendo sin trabajar. Una forma que se ha vuelto común para robarle al Estado.

De los cuatro presidentes mencionados hasta aquí, tres fueron elegidos por voto popular. Los tres: García, Fujimori y Toledo fueron denunciados por corrupción. De los tres, el primero se suicidó, el segundo sigue preso y el tercero, vive la vida loca en los Estados Unidos riéndose de la extradición y la justicia peruana, con los millones de dólares que le robó al Perú.

Sorprendentemente Alan García volvió a convertirse en presidente en el año 2006. En ese periodo la zona de confort de los caviares fue golpeada. Muchos de ellos quedaron fuera del poder, y se arroparon bajo el techo de sus llamadas ONG´s, pero con Ollanta Humala en el 2011, regresaron para quedarse. La corrupción no está en la derecha ni en la izquierda, mucho menos en los colores que las identifican. La corrupción está en la sangre de esos personajes que durante más de 30 años siguen dando vuelta como gallinazos sobre el poder. Todos los conocemos, son las mismas caras que salen en los diarios, los mismos rostros que aparecen en los televisores y los mismos candidatos que saltan como pulgas de partido en partido para instalarse a chupar la sangre del Estado, sangre que es el dinero generado por el sudor de los peruanos que sí trabajan y se fajan por su familia y por su país.

Los caviares son fáciles de detectar, les encanta la cháchara y al terminar la universidad levantan el teléfono para llamar al amigo, al tío o algún conocido para ingresar a desfalcar más al Estado. El caviar no ingresa a trabajar por sus capacidades, sino por la dedocracia. Todos hablan un mismo idioma y usan la pornomiseria como símbolo social.

Luego llegó el 2016 y a Palacio ingresó PPK, un nuevo inquilino que tomó el poder apoyado por la izquierda, los caviares y el voto antikeiko. El gobierno del presidente de lujo —bautizado así por los caviares— solo duró 20 meses. Una nueva denuncia de corrupción dinamitó su gobierno y PPK tuvo que renunciar.  El vicepresidente y exministro de Transporte que fue sacado del país por el escándalo del proyecto del Aeropuerto Chinchero, tuvo que regresar al Perú y dejar su puesto de embajador en Canadá, mientras en Lima los caviares salivaban y se frotaban las manos.

Hasta aquí, el destino no fue diferente para Ollanta Humala, PPK y Martín Vizcarra. Los tres cargan sobre sus hombros denuncias de corrupción, dos de ellos: Humala y PPK pisaron la cárcel y el tercero está muy cerca también de hacerlo. Mientras PPK sigue con arresto domiciliario, Humala y Vizcarra quieren seguir siendo parte del círculo vicioso y descaradamente son candidatos en estas elecciones, uno para la Presidencia y el otro para el Congreso.

Tras varios días agitados en el Congreso de la República, el expresidente Martín Vizcarra terminó vacado por incapacidad moral, el hedor de la corrupción otra vez sacó de Palacio al inquilino traidor. Esto llevó al expresidente del Congreso, Manuel Merino de Lama a convertirse en Presidente del Perú, tal como lo indica nuestra Constitución. Pero Merino solo duró cinco días como presidente. Aquí la dictadura caviar apareció en su mejor forma: vociferando “golpe de Estado”, se inventaron desaparecidos y convulsionaron las calles sin importarle la vida de miles de jóvenes. Los caviares no quisieron dejar el poder y no les importó que se derramara la sangre de dos jóvenes para mantenerse vigentes. ¿Y qué nos dejaron? Un remedo de presidente transitorio al cual hoy miran con gesto de asco y al que niegan hasta ponerse morados.

La dictadura nunca se acabó, solo mutó a algo más peligroso que ha llevado al Perú a convertirse en la vergüenza del mundo, siendo el país con el peor manejo de la pandemia. A pesar de todo, no tienen sangre en la cara, y hoy estos personajes que se siguen aprovechando del dinero del Estado te quieren decir por quién votar. Además, estos zánganos hoy salen a decir que la democracia está en peligro. Son unos sinvergüenzas. No seas inocente frente a sus discursos: piensa.

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Encuestas truchas siguen confundiendo a los peruanos

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Se desató la guerra de los troles. Como hace veinte años, las encuestadoras, que se vendieron ante los poderes fácticos, siguen desubicando a los ciudadanos. Las portátiles de ayer son los troles de hoy, y están en su ambiente: los porkylovers siguen tirando mierda con ventilador; los verolovers serranean a los troles de Castillo, que se autoproclaman – con bombo – la izquierda más sufrida. Los morados intentar levantan el cuco de la catástrofe nuclear; mientras los sotolovers intentan maquillar las declaraciones de su jefe. Desde su guarida, la china ríe y ríe bien.

En el Perú nada cambia. Las mismas encuestadoras, de hace veinte años, marcan el ritmo electoral. Y hay quienes les creen. En tiempos de restricciones sociales, los troles arman su festín con los resultados truchos que se deslizan por las redes. Las encuestas, con su falaz manto de secretismo, proliferan oportunamente tratando de direccionar el voto del pueblo.

Desde todas las tiendas políticas, los troles usan y desechan los resultados de las encuestadoras, según les convenga. Están también los que —oportunamente— cambian el marco de su foto de Facebook para aconchabarse con la collera del candidato de turno: analistas, politólogos, constitucionalistas y opinólogos rastreros que luego reciben una patada.

Los porkylovers siguen con la táctica de disparar ignominia y soltar el cuco de un posible saboteo, si no gana su rey Porky; los verolovers, los mismos del todos y todas,  basurean y serranean a la izquierda pobre, que no es parte de su argolla. Los troles de Castillo se emocionan con su inflada en las preferencias del electorado y juegan la carta de ser los más anacrónicos, los más peruanos. Los morados ya despintaron hace tiempo, pero todavía creen que tienen el derecho de batutear a la población.

Mientras tanto los fujis esperan serenos y calmados jugando la carta del estadista. Y el grueso del electorado que ya no cree en los candidatos, que ya no cree en los partidos políticos, que ya no cree en este sistema demuestra cuál es su preferencia en las encuestas: no sabe, no opina. Y es que con esta democracia, con estos candidatos, con este sistema de partidos el voto es simplemente una anuencia para que, otra vez, venga un cojudo a mecernos cinco años más.

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Génesis 1:1,2: “Y en el principio, Hernando de Soto creó los cielos y la tierra”

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Le ganó el egocentrismo. En el debate de ayer, uno de los candidatos más esperados era el economista Hernando de Soto; sin embargo, su alocución dejó un enorme sinsabor: no llegó a completar sus propuestas, manejó mal el timing y ocupó gran parte del tiempo hablando de sí mismo. Un poco más y dice que él fundó el Perú.

Hernando de Soto ha experimentado una subida en las últimas encuestas; desde los últimos días es posicionado como uno de los candidatos que pasaría a la segunda vuelta. Este economista octogenario, que ha asesorado a distintos gobiernos y organismos internacionales, es percibido por un sector de la población como alguien serio y capaz de reflotar la alicaída economía en tiempos de pandemia. Por eso, su alocución en el debate, generaba gran expectativa entre sus electores y los indecisos. Sin embargo, el candidato del trencito se quedó a medio camino: no pudo concretar sus planteamientos y se trenzó en una absurda competencia con el candidato Humala, que estaba a gran distancia suya, según los sondeos.

La abrupta salida de José Vega del debate, le dejó la cancha libre a De Soto para exponer sus propuestas sin cortapisas, pero tampoco eso pudo aprovechar: debatió contra él mismo y perdió. Se enfrascó en dar vueltas en torno a sí mismo, a lo que había hecho y a los “grandes beneficios” que sus teorías trajeron a nuestro país. De Soto, según De Soto, había participado en todos los momentos álgidos que vivió el Perú y en cada oportunidad había sido el salvador. Y por si eso no fuera poco citó, en una confusa intervención, a Abimael Guzmán, dando a entender que el cabecilla terrorista lo reconocía como su enemigo. La impresión que dejó es la de un político que perdió el tiempo ufanándose de sus logros (existentes e inexistentes) y no la de un estadista que propone soluciones concretas para el país. Su intervención en el debate fue una caricatura en toda forma.

Dice, el economista De Soto, que él no conoce las minucias del país; sino los términos macro. No sabe cuánto cuesta el pan, no conoce las incertidumbres de los ciudadanos, no sabe cuánto cuesta un pasaje y confunde la ONPE con la ONP. Su conocimiento del hombre popular se ha quedado estancado en la década de los 80s, en los tiempos del IDL, cuando invitaba al Perú a Friedrich Von Hayek y fantaseaba diciendo que detrás de cada ambulante se escondía un capitalista en ciernes.

Se ufana De Soto, diciendo que es un gerente en lo macroeconómico: si él había creado tanta riqueza y había solucionado todas y cada una de las peripecias por las que pasó nuestro país ¿Por qué la economía se encuentra en estas condiciones? ¿Dónde estuvo De Soto en los últimos veinte años? De Soto le habló al pueblo desde las alturas y casi se proclama el fundador de estos lares, pero entró en la espiral del ridículo: el pueblo no lo entendió. Al parecer el único que lo tiene en un nivel etéreo es el excéntrico Chibolín: es su hermano superior.

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Porky “pecha” al JNE y exige condiciones para debatir: “Al tribunal de ética lo boto a la basura”

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Muestra su intransigencia. Rafael López Aliaga mantiene en vilo su participación en el debate organizado por el JNE. Ha enviado un documento al organismo electoral criticando el formato del evento y pidiendo  el reemplazo de Mónica Delta y Pedro Tenorio; acusa a la primera de insultarlo por escrito y al segundo de trabajar para Odebretch. “Son 60 minutos para que todo el mundo insulte” añadió el “educado y calmo” “Porky”, con referencia al debate.

“Porky” Aliaga es el hombre de las mil caras. Durante la mayor parte de su campaña se ha hecho conocido por ofender, insultar y mancillar a sus adversarios políticos y a todo aquel que no esté alineado con sus ideas; sin embargo —dándosela de estadista— no desea debatir en el evento organizado por el JNE, porque dizque se insulta mucho. La pregunta que cae de madura es: ¿No es, acaso, López Aliaga uno de los candidatos que más ha insultado en la campaña? ¿Tiene temor de ser confrontado en sus propios términos? ¿O cree, que solamente él, tiene el derecho de mancillar a sus adversarios políticos?

Los argumentos para no participar en el debate son risibles. Según “Porky” el formato se presta a insultos y acusa a los moderadores Mónica Delta y Pedro Tenorio  de “insultarlo por escrito” a la primera y de trabajar para Odebretch al segundo. Es una muestra de humor involuntario que “Porky” se queja del formato porque promueve los insultos, cuando su campaña electoral se ha construido en base al insulto a sus adversarios y a la ramplonería. “Porky” ha calado en un sector del electorado por su uso ilimitado del ataque y la ofensa. ¿Ahora se las quiere dar de político?

Es disparatado, además, que considere la columna de Mónica Delta un insulto, cuando es una simple crítica. ¿Cree “Porky” que las opiniones contrarias a las suyas son un insulto Por otro lado, considera que Pedro Tenorio no debería estar en el debate por haber contratado con Odebretch. Si tan inmaculado y exquisito es “Porky” ¿Por qué tiene de abogado a un investigado por sus vínculos con Odebretch? ¿O le ofende Odebretch en algunos casos y en otros no? Resulta disparatado el argumento de pureza esgrimido por “Porky”  si es que se toma en cuenta que estos dos moderadores son simplemente eso, moderadores. Las razones para no asistir al debate no son las que refiere “Porky”: ni los pretendidos insultos ni la presencia de los moderadores. La razón es más sencilla: “Porky” no quiere verse confrontado.

Sin embargo, a los seguidores de “Porky” parece no importarles en lo más mínimo estas actitudes de su candidato. Los argumentos que desvelan la naturaleza del proyecto político del candidato celeste parecen no hacer mella en el entusiasmo de sus electores. No hay que negar que “Porky” ha conectado con un sector del electorado hablándole en sus propios términos, pero eso constituye antes que una identificación con los sectores populares, un aprovechamiento de su parte. No se puede negar tampoco la gran concentración de la llamada prensa “mermelera”. Es cierto que los grandes conglomerados de la prensa juegan su propio partido político y es cierto que las coberturas van direccionadas, pero eso no implica que López Aliaga es el único que puede combatir esto. Creer eso es una ingenuidad terrible o una ignorancia.

Mientras tanto “Porky” permanece tranquilo y anuncia que el mismo día del debate comunicará si participa o no. Su electorado vibra y los muñecos de apariencia porcina se replican como las nuevas cepas del coronavirus. Y es que hay quienes creen que los chanchos vuelan.

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Daniel “Jajaja” Olivares sería ministro de Cultura en un posible gobierno de Julio Guzmán

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En un eventual gobierno de Julio Guzmán, Daniel Olivares podría ser el ministro de Cultura; así lo afirmó el candidato morado en el programa Más vale tarde ¿En qué pretende convertir, el señor Guzmán, al Ministerio de Cultura? ¿En un lugar de esparcimiento?

Julio Guzmán está colero en las encuestas y ya no levanta ni con viagra. A pesar de eso, sus asesores y publicistas no logran que conecte con la ciudadanía. De su entrevista con el programa “Sálvese quien pueda”, se puede colegir que su visión de país derrapa una vez más: propone, que en su posible gobierno, tendrá a Daniel Olivares como ministro de Cultura y a la exquisita Susel Paredes como ministra del Interior. ¿En qué piensa el señor Guzmán? ¿Cuáles son las credenciales del señor Olivares para ocupar tan importante cartera? ¿Y la señora Paredes qué experiencia tiene para ocupar la cartera del interior? ¿Decomisar huevitos de codorniz le da el aval para dirigir tan pesada cartera?

A Guzmán le gana la argolla; en lugar de convocar a cuadros expertos y capaces para posicionarse en puestos clave del gobierno, quiere ofrecer al pueblo peruano a dos de sus íntimos, para dirigir estos dos sectores importantes del país. Parece que Guzmán olvida que el desastroso diálogo que mantuvo con su compadre Olivares, meses atrás, no fue bien visto por la ciudadanía. Porque seamos sinceros: ¿Por qué se le conoce al señor Olivares? ¿Ha propuesto alguna política decente para nuestro país? ¿O, por el contrario, es simplemente recordado por confesar que gusta de la marihuana? Y aclaremos algo: fumar marihuana no es malo. Pero no puedes ufanarte de ello —si ejerces un cargo público— más aún si, por los privilegios, el consumo de hierba nunca te ha llevado a las peripecias que pasa alguien del común por esa cochinada tan rica, como diría Melcochita.

Lo que se puede inferir es que los morados están haciendo todo al revés. O quizás viven en un mundo paralelo. Luego del desastroso spot —donde querían darle la vuelta a la faceta de “atleta” de Guzmán— intentaron sincerar sus propuestas para, según ellos, llegar a la ciudadanía. Pero el pueblo no comulga con el rollo de los morados. Hoy, en plena campaña, Guzmán se muestra aherrojado y confrontacional, estadista y técnico. Entonces ¿Por qué intentó pintarse como microbusero achorado? ¿Por qué esa payasada que —en la campaña pasada— prometió no llevar a cabo? La respuesta es clara: Guzmán quería mimetizarse con el hombre del común y no pudo. Hoy vuelve a su verdadera faceta, pero el pueblo ya lo siente como un payaso.

Se ve, entonces, que los publicistas y asesores de Guzmán no leen correctamente al pueblo. Estas declaraciones sobre los posibles titulares de los ministerios, en un gobierno suyo, van en la misma línea: desconocen el sentir popular. ¿O cree Guzmán que el Ministerio del Interior es una caseta de Serenazgo? ¿O piensa hacer un taller para armar tronchos, en el Ministerio de Cultura? Si es así que pasen la voz.

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Verónika Mendoza es posicionada en las encuestas

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Llevaría al Perú a su peor crisis económica y cultural. La comunista pro – aborto Verónika Mendoza ocupa el tercer lugar según la última encuesta de los “caviares” del IEP.  El primer lugar lo ocupa Yohnny Lescano y en segundo lugar se ubica “Porky” Aliaga. Las fuerzas democráticas del país —fujimorismo, aprismo, porkylovers— y todo aquel que no desee ver sumido a nuestro país en un festín de corrupción e ineficiencia deben sumar esfuerzos para impedir el avance de Mendoza. El único que podría frenar esta avanzada, que destruiría nuestro país, sería Rafael López Aliaga.

El rumbo económico, cultural y político del Perú se ve amenazado una vez más: Verónica “Caperucita” Mendoza —criptocomunista— dispuesta a implementar las políticas más recalcitrantes de la U.R.S.S. se encuentra a un paso de tomar el poder. La última encuesta del IEP le otorga el tercer lugar, lo que haría posible su pase a la segunda vuelta. La pregunta que cae de madura —luego del gran crecimiento económico experimentado por todas las clases sociales del Perú en los últimos veinte años— ¿Por qué los votantes desean ver destruida la economía fiscal? ¿Por qué se desea cambiar el modelo económico, que ha sabido resistir los embates de la pandemia y ha permitido un nivel de vida adecuado para todos los peruanos? ¿Por qué destruir el marco financiero propuesto por Hernando de Soto y que tan bien supo implementar el ingeniero Fujimori? ¿Se quiere sumir al país en su primera gran crisis económica?

La comunista Mendoza —emulando a su héroe Vladimir Ilich Ulianov “Lenin”, que destruyó la Rusia idílica de los zares—  tiene la espada desenvainada y se considera presidenciable. Una de sus primeras medidas, en cuanto a burocracia financiera se refiere, sería expectorar a Julio Velarde, Rafael Rey y José Chlimper del directorio del BCRP. ¿Por qué retirar al buen Julio Velarde de la presidencia del directorio? ¿Acaso no contamos con una solidez económica en nuestro país? ¿Acaso esta solidez y esta caja fiscal no les permite a los peruanos vivir decentemente y soportar con holgura esta pandemia? Se busca retirar también a Rafael Rey, quien fue elegido miembro del directorio por sus sólidos conocimientos en materia financiera internacional ¿No es un despropósito retirar a un cuadro de lujo? Se desea también retirar a José Chlimper del directorio ¿Se olvida que fue el gran “Pepe” Chlimper quien permitió el gran crecimiento agroexportador en el sur? ¿Por qué retirar a este hombre, que elevó el nivel económico y social de los peruanos? ¿Se olvida que el impulsó las leyes que mejoraron el nivel económico del hombre del sur chico y que tanto agradecieron los agricultores bloqueando algunas carreteras meses atrás?

La abortera Mendoza propone también recuperar la soberanía sobre el gas natural, perjudicando de este modo a las grandes empresas que están usufructuando este recurso. En el colmo del descaro se ha propuesto nacionalizar el lote 31 – C. ¡Qué tal ostra! ¿Qué derecho tiene la señora Mendoza de perjudicar a los grandes conglomerados? Como ejemplo dice que en Bolivia el gas llega al 40% de familias y que en Perú se paga hasta 50 soles por el gas. ¿Qué derecho tiene la señora Mendoza, que desea modificar las condiciones económicas de los peruanos? Lamentablemente eso es el comunismo: proponer que el gas cueste 15 soles cuando el peruano promedio ya tiene presupuestado pagar 50 soles por balón de gas para contribuir y apoyar a la gran empresa.

Otro delirio de la comunista Mendoza es el impuesto a las grandes fortunas. ¿Qué derecho tiene la señora Mendoza, para quitarles el dinero a los honestos empresarios peruanos? ¿Acaso no sabe lo que cuesta hacer fortuna en el país y dar trabajo a los peruanos? ¿Acaso la señora Mendoza no puede valorar el esfuerzo que constituye formar monopolios, holdings y trust para que la economía se mantenga boyante? Lamentablemente el comunismo y el rencor de la señora Mendoza quiere hacer de los peruanos unos vagos, unos parásitos; en lugar de hacer de los peruanos eficientes trabajadores, propone un reparto justo de la riqueza. ¿Quién se cree que es, para decir qué derechos deben tener los peruanos?

Por ahora la única estrategia para detener la avanzada de la “caperucita” Mendoza es impulsar la candidatura de Pedro Castillo. Este profesor, de ideas comunistas, es el contrapeso que ha comenzado a quitarle votos a la Mendoza. La izquierda, experta en divisiones, ya ha comenzado a migrar votos hacia Castillo, de seguir esta tendencia la abortera Mendoza perdería votantes y López Aliaga se consagraría como el próximo presidente de nuestro país.

Los indecisos —que no ven en López Aliaga el verdadero cambio y el único que podría competir con Mendoza—  no pueden calibrar la importante credencial democrática y cultural que “Porky” le dará a nuestro país: podríamos convertirnos en la Brasil de Bolsonaro o en la Francia con la que Le Pen tanto sueña; los valores tradicionales, la patria y la familia se acercan con las formas de una simpática ola celeste y este proyecto se encarna en la figura de un empresario honesto y educado que —demostrando su humildad y carisma — acepta ser motejado como el bonachón cerdito “Porky”. En estos primeros años del siglo XXI —como en la vieja fábula del eterno retorno— podemos dar el salto que nos lleve a los dichosos tiempos de la Italia de inicios del siglo XX. “Porky” es la esperanza de esta evolución política.

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Corruptos y “progres” inician guerra sucia para embarrar a “Porky”

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Las mafias buscan desinflar a López Aliaga. El último ataque intenta vincularlo como socio del comunista George Soros y todo esto porque el magnate pro – abortista tuvo participación en una de sus empresas. Sin embargo, el candidato celeste ha salido a desmentir esta canallada. Soros compró acciones de su empresa en la bolsa y López Aliaga no pudo impedirlo. Como en el viejo mito de la conversión  —donde el agua se transforma en vino— el  poluto dinero del malévolo Soros se trasvasó a las arcas del honesto “Porky”; quien, sin duda, le dio un mejor uso.

Desde todos los flancos, la candidatura de López Aliaga es constantemente atacada: la última semana fue objeto de acendradas críticas por parte de sus adversarios políticos y de las mafias que buscan sacarlo —como sea— de la carrera política. Los acusadores, que intentan pintarlo como un hombre incoherente, se han cebado en el candidato celeste, expulgando hasta los últimos resquicios de su prontuario y el de sus candidatos. Sin embargo esta afanosa guerra sucia busca desmontar su candidatura, pues es  la única que busca cambiar el estabilishment político local. Veamos algunas de las acusaciones en su contra, que pecan de inconsistentes.

Se le acusa de recibir financiamiento del criptocomunista y abortero George Soros, el magnate maldito que quiere destruir a las familias e intenta homosexualizar a la niñez, a través del enfoque de género. Sin embargo, como el mismo López Aliaga lo ha dicho, solamente un ignorante en economía podría hacer tales acusaciones: Pues ¿Cómo pudo impedir “Porky” que el “maldito” Soros tenga participación en una de sus empresas? En el neoliberalismo no hay modo de impedir que un “impresentable” como Soros pueda tener acciones en negocios de empresarios  honestos como el presidenciable “Porky” Aliaga. Además, como bien lo dice el candidato celeste, en los años que Soros fue su socio todavía no había mostrado su verdadera careta y su vocación por destruir a las familias tradicionales. Por eso “Porky” nunca lo criticó. Acusar a “Porky” de incoherente no tiene sustento: aquí se trata de negocios y en la lógica capitalista “Porky”, católico recalcitrante, puede hacer tratos con el “abortero” Soros. Money is money.

Se le acusa, también, de llevar a una vicepresidenta que profirió expresiones lamentables respecto al rol de la mujer en nuestra época. Sin embargo “Porky” López Aliaga no se ha solidarizado con esas declaraciones y además se puede entender que no conocía el pensamiento arcaico de esta señora. “Porky”, quien siempre se ha caracterizado por sus opiniones coherentes y equilibradas se ha visto sorprendido – como todos los peruanos – por estas declaraciones. Por eso le ha pedido a la señora vicepresidenta dar un paso al costado: es una muestra de la decencia de “Porky” Aliaga. Aunque legalmente sea infructuoso este pedido y aunque de ser elegido presidente no pueda desligarse de dicha señora, el buen “Porky” Aliaga reafirma sus credenciales democráticas, reprobando a la vicepresidenta de su plancha.

Se le acusa de tener cierta filia por el alcohol, es decir de ser un borracho. Como prueba de estas aseveraciones se muestran documentos sobre un dosaje etílico, producto de una intervención policial que se le realizó y un video donde se le escucha proferir palabras de grueso calibre contra el “poeta” Sagasti. Sin embargo, “Porky” Aliaga ya ha salido a desmentir dichas acusaciones afirmando que los números que se le imputan en el control de alcoholemia no son los correctos y que el video, donde se le ve enfurecido contra Sagasti, se debió a una indignación natural por la demora con el tema de las vacunas. Con respecto a las declaraciones de su ex – adlater, Beatriz Mejía, sobre su presunto alcoholismo, se preguntó, cuál es el motivo de que justo ahora —en campaña presidencial— salgan esas acusaciones. Una pregunta justa ؘdel buen “Porky”: ¿Por qué ahora, en plena campaña, se le acusa de borracho? Ni que estuviera postulando para presidente.

Se le acusa además de no pagar una millonaria deuda con la SUNAT, pero “Porky” Aliaga también ha salido a desmentir esto: la SUNAT no lo había notificado. ¿Cómo iba a darse por enterado el buen “Porky” Aliaga?

Se le acusa de llevar a gente improvisada en su plancha. Sin embargo, “Porky” Aliaga ya ha declarado que ha utilizado el mejor método, dadas las circunstancias, para conocer a sus candidatos: la plataforma Zoom. Y además, si algún candidato tiene problemas con la justicia, es labor del JNE verificar y contrastar informaciones. Eso no le compete a un grupo político que quiere hacerse con los cargos públicos del país. Ya suficiente con presentarle a la ciudadanía una opción diferente y que lucha contra la corrupción.

Se le acusa de no querer asistir a una entrevista con “Peluchín”, a pesar de haber pactado la fecha, pero como el mismo López Aliaga lo dijo: ¿Cómo podía ir luego de la agresividad mostrada contra Keiko? Además ya había sido “emboscado” por Mónica Delta. Un hombre con el perfil de “Porky” Aliaga, educado, culto y de verbo exquisito, no puede exponerse a la ramplonería y la vulgaridad de un bufón como “Peluchín”.

Como se puede entender, las acusaciones contra “Porky” Aliaga son diversas, pero no tienen sustento alguno. El poder mediático busca desmontar su candidatura, sin embargo, según la última encuesta de DATUM, “Porky” Aliaga ocupa el segundo lugar: el pueblo es sabio y quiere hacer de palacio un chiquero. No hay que manipular la voluntad popular.

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